Novena a Santa Teresa de Ávila
La novena a santa Teresa de Jesús recorre en nueve días lo que ella enseñó sobre la oración: que es trato de amistad, que se sostiene en la sequedad y que no se mide por lo que se piensa sino por lo que se ama. Cada día parte de una frase suya, citada por obra y capítulo, y termina con las tres palabras que le encontraron escritas de su puño en el breviario. Se reza del 6 al 14 de octubre.
Novena de nueve días a santa Teresa de Jesús, con citas del Libro de la Vida, Camino de Perfección, Las Moradas y el Libro de las Fundaciones. Del 6 al 14 de octubre, víspera de su fiesta el 15.
Antes de empezar
Oración de apertura (rezar cada día)
Santa Teresa de Jesús, maestra de oración, tú que enseñaste que la oración es tratar de amistad con quien sabemos que nos ama: acompáñanos en estos nueve días y alcánzanos del Señor lo que necesitamos. Que aprendamos de ti a buscarle sin prisa y sin miedo. Amén.
Día 1La oración es amistad
Teresa definió la oración con una frase que cambió la manera de entenderla: «no es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama» (Libro de la Vida, 8,5). No es una técnica ni un mérito. Es el trato con alguien.
Señor, líbrame de la idea de que rezar es cumplir. Enséñame a tratarte como se trata a un amigo: sin fórmulas, sin miedo a aburrirte, sin creer que tengo que merecer tu atención.
Sólo Dios basta.
Día 2Perseverar en la sequedad
Teresa pasó casi veinte años en los que rezar le resultaba trabajoso y no sentía nada. Lo contó sin adornos: llegaba a sacudir el reloj de arena para que la hora pasara antes. No lo dejó. Y escribió después que el único modo de perder el camino es abandonarlo.
Señor, cuando la oración se vuelva árida y no sienta nada, que no confunda el aburrimiento con tu ausencia. Dame la terquedad de Teresa: volver mañana.
Sólo Dios basta.
Día 3No pensar mucho, sino amar mucho
«El aprovechamiento del alma no está en pensar mucho, sino en amar mucho» (Libro de las Fundaciones, 5,2). Teresa corrigió así a quienes creían que la vida espiritual consiste en discurrir bien. El entendimiento ayuda, pero no es la medida.
Señor, quítame la ansiedad de entenderlo todo. Que no mida mi oración por las ideas que se me ocurren sino por el amor que pongo, aunque sea torpe.
Sólo Dios basta.
Día 4El castillo interior
En «Las Moradas» Teresa imaginó el alma como un castillo de diamante con muchas habitaciones, y a Dios habitando en la más interior. La vida espiritual es entrar hacia dentro, no escalar hacia arriba. Lo que se busca ya está dentro.
Señor, enséñame a recogerme. Que no te busque siempre fuera, en lo que pasa o en lo que consigo, sino en el centro de mí, donde tú ya habitas.
Sólo Dios basta.
Día 5Entre los pucheros
A sus monjas, que temían que las tareas de la casa interrumpieran la oración, Teresa les respondió que también entre los pucheros anda el Señor. Ella misma fundó diecisiete conventos, negoció con obispos, discutió con banqueros y recorrió Castilla en carro.
Señor, que no separe la oración de la vida. Que el trabajo, las cuentas y las obligaciones no sean el enemigo de encontrarte sino el lugar donde te encuentro.
Sólo Dios basta.
Día 6La determinada determinación
Teresa pedía a quien empieza el camino de oración «una determinada determinación de no parar hasta llegar» (Camino de Perfección, 21,2). La repetición de la palabra es suya y es deliberada: no basta querer, hay que decidir.
Señor, dame esa determinación. Que no deje mi vida interior a merced de las ganas que tenga cada mañana, y que decida hoy lo que no quiero renegociar mañana.
Sólo Dios basta.
Día 7La humildad es andar en verdad
«Humildad es andar en verdad» (Moradas VI, 10,7). Teresa desconfiaba de la falsa modestia tanto como de la soberbia. Reconocer lo bueno que Dios ha puesto en uno también es humildad, porque también es verdad.
Señor, que no me humille falsamente ni me engrandezca. Dame verlo todo como es, incluidas mis capacidades y mis límites, y darte gracias por ambos.
Sólo Dios basta.
Día 8La reforma y la contradicción
Teresa fue investigada, denunciada ante la Inquisición y llamada «fémina inquieta y andariega» por un nuncio. Fundó igual. Su reforma del Carmelo salió adelante entre pleitos, cartas y noches en posadas, no en la tranquilidad de un claustro.
Señor, cuando lo que creo que me pides me traiga incomprensión, dame la paz de Teresa. Que distinga entre la oposición que corrige y la que solo estorba, y que no abandone por cansancio lo que empecé por convicción.
Sólo Dios basta.
Día 9Sólo Dios basta
Después de su muerte encontraron en su breviario un papel escrito de su mano: «Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda». No era para publicarlo. Era lo que se decía a sí misma.
Santa Teresa, llegamos al final de esta novena. Presenta al Señor lo que te hemos pedido, y si no conviene, pide tú por nosotros lo que Dios sabe que necesitamos. Que aprendamos, como tú, a no turbarnos.
Sólo Dios basta.
Al terminar
Oración de cierre (rezar cada día)
Señor, que concediste a santa Teresa de Jesús el espíritu de oración y la hiciste maestra de la vida interior para toda la Iglesia: concédenos, por su intercesión, alimentarnos de su doctrina y encender en nosotros el deseo de buscarte. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
La novena entera
Los nueve días seguidos. Para escuchar solo el día que te toca, usa el botón que hay debajo de cada día.
Cuándo empieza y cómo se reza
Una novena son nueve días consecutivos de oración que preparan una fiesta, y se cuentan hacia atrás desde el día que se celebra.
La fiesta de santa Teresa de Jesús es el 15 de octubre. Para que el noveno día caiga en la víspera, la novena empieza el 6 de octubre, y así la recogen las agencias católicas y las comunidades carmelitas cada año. Quien prefiera que el último día coincida con la fiesta empieza el 7.
Cada jornada sigue el mismo esquema y no lleva más de cinco minutos: la oración de apertura, que es igual los nueve días, la meditación del día correspondiente, y la oración de cierre. Cada día termina repitiendo «sólo Dios basta», que es la última línea del papel que Teresa llevaba en su breviario.
Quien quiera añadir algo puede rezar además un padrenuestro por las intenciones del papa, o dedicar unos minutos de silencio después de la meditación. Teresa habría preferido lo segundo: insistía en que la cantidad de palabras no es lo que cuenta.
Conviene saber que la novena puede rezarse en cualquier época del año por una intención concreta. Los nueve días son lo esencial; el calendario solo ordena la costumbre.
Por qué su fiesta es el 15 de octubre si murió el 4
Es la pregunta que más desconcierta de esta santa, y tiene una respuesta exacta y comprobable que casi nadie cuenta.
Teresa murió en Alba de Tormes durante la noche del 4 de octubre de 1582. Su fiesta, sin embargo, es el 15. No es un error ni una decisión litúrgica arbitraria: esa misma noche entró en vigor el calendario gregoriano.
La bula «Inter gravissimas» de Gregorio XIII, de febrero de 1582, corregía el desfase acumulado por el calendario juliano suprimiendo diez días. En España, Portugal, Polonia y los Estados Pontificios, al jueves 4 de octubre de 1582 le siguió el viernes 15 de octubre de 1582. Los días intermedios no existieron.
Teresa murió justo en esa bisagra. Se acostó un 4 de octubre y amaneció muerta un 15. Como el 4 de octubre estaba además ocupado por san Francisco de Asís, la Iglesia fijó su memoria en el 15, la fecha del día siguiente a su muerte según el calendario nuevo.
Es una coincidencia con algo de ironía para quien escribió que todo se pasa: la última noche de su vida fue también la única noche de la historia que se llevó diez días por delante.
Las cuatro obras de las que sale esta novena
Las meditaciones citan por obra y capítulo para que cualquiera pueda comprobarlas. Merece la pena saber qué es cada libro, porque son muy distintos entre sí.
El «Libro de la Vida» (1565) es una autobiografía escrita por mandato de sus confesores. De ahí sale la definición de oración del primer día y también el relato de sus casi veinte años de sequedad, que Teresa cuenta sin maquillar.
El «Camino de Perfección» (hacia 1566) lo escribió para sus monjas de San José de Ávila. Es el más práctico de los cuatro y de él procede la «determinada determinación» del sexto día.
«Las Moradas» o «Castillo interior» (1577) es su obra mayor, escrita en unos meses y a los sesenta y dos años. Describe el alma como un castillo con siete moradas concéntricas y Dios habitando en la más interior.
El «Libro de las Fundaciones» cuenta el nacimiento de los conventos que fue abriendo por Castilla y Andalucía. Es el menos místico y el más divertido: hay posadas, pleitos, dinero y carros averiados. De él viene la frase del quinto día sobre andar entre los pucheros.
Pablo VI la declaró Doctora de la Iglesia el 27 de septiembre de 1970, la primera mujer en recibir ese título.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo empieza la novena a santa Teresa de Ávila?
¿Por qué la fiesta de santa Teresa es el 15 de octubre si murió el 4?
¿Es lo mismo santa Teresa de Ávila que santa Teresa de Jesús?
¿Qué significa «sólo Dios basta»?
Fuentes consultadas
- • Benedicto XVI: catequesis sobre santa Teresa de Jesús, audiencia general del 2 de febrero de 2011
- • Pablo VI: proclamación de santa Teresa como Doctora de la Iglesia, 27 de septiembre de 1970
- • Gregorio XIII: bula Inter gravissimas (1582), reforma del calendario
- • Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2709-2719 (la oración contemplativa, con cita de santa Teresa)
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