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Novena a San Francisco de Asís

La novena a San Francisco de Asís recorre en nueve días los momentos clave de su vida: la conversión en San Damián, la pobreza elegida, el beso al leproso, el Cántico de las Criaturas, la misión de paz, la humildad, los estigmas de La Verna, el amor a la Eucaristía y la muerte como hermana. La tradición la reza del 25 de septiembre al 3 de octubre, para que el 4 sea el día de fiesta y acción de gracias.

Redacción de De OraciónPublicado el 13 sept 2026Revisado el 13 sept 20269 min de lectura✦ Fuentes litúrgicas citadas

Novena a San Francisco de Asís. Rezar una vez al día durante nueve días consecutivos a partir del 25 de septiembre. Fiesta el 4 de octubre.

Antes de empezar

ORACIÓN PARA CADA DÍA

Antes de comenzar, presenta al Señor la intención que llevas en el corazón durante estos nueve días.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Día 1La conversión

Señor Jesucristo, que hablaste a Francisco desde la Cruz de San Damián diciéndole «ve y repara mi Iglesia», y que transformaste su corazón del deseo de gloria mundana al deseo de servirte en la pobreza: concédenos también a nosotros escuchar tu voz en lo ordinario, y darnos la valentía de obedecerla sin miedo. Amén.

Día 2La pobreza evangélica

Señor Jesucristo, que Francisco renunció públicamente a los bienes de su padre para no poseer más que a ti: danos la libertad interior que nace de no aferrarnos a lo que poseemos, y enséñanos a tener las manos abiertas hacia los que necesitan lo que tenemos. Amén.

Día 3El amor a los leprosos

Señor Jesucristo, que Francisco encontró tu rostro en el leproso que besó en el camino de Asís, y desde ese momento lo que le parecía amargo se le volvió dulce: danos ojos para reconocerte en los que la sociedad aparta, y manos que no tengan miedo de acercarse a quien nadie quiere tocar. Amén.

Día 4La hermandad con las criaturas

Señor Jesucristo, que Francisco alabó al Altísimo por el hermano sol, la hermana luna, el hermano viento y la hermana agua: enséñanos a ver la creación como don y no como propiedad, y a tratar con gratitud lo que nos has confiado. Amén.

Día 5La paz

Señor Jesucristo, que Francisco fue enviado a predicar la paz entre ciudades en guerra y naciones en conflicto: hazme un instrumento de tu paz, para que donde haya odio lleve amor, donde haya ofensa lleve perdón, donde haya discordia lleve unión. Amén.

Día 6La humildad

Señor Jesucristo, que Francisco eligió siempre el último lugar y rehusó el sacerdocio por considerarse indigno: cura en nosotros el orgullo que nos hace compararnos con los demás, y danos la alegría del que sirve sin necesitar ser reconocido. Amén.

Día 7Los estigmas

Señor Jesucristo, que imprimiste en el cuerpo de Francisco, en el monte de La Verna, las señales de tu Pasión: haz que también nosotros llevemos tu Cruz no como un peso impuesto sino como un amor abrazado, y que nuestro sufrimiento unido al tuyo tenga fruto para el mundo. Amén.

Día 8El amor a la Iglesia y a la Eucaristía

Señor Jesucristo, que Francisco, a pesar de haber nacido en una época de reforma y contestación, amó a la Iglesia sin reservas y se postró ante cada sacerdote como ante ti: renueva en nosotros el amor a tu Cuerpo, que es la Iglesia, y profundiza nuestra fe en tu presencia real en la Eucaristía. Amén.

Día 9La muerte como hermana

Señor Jesucristo, que Francisco llamó a la muerte «hermana» y la recibió postrado sobre la tierra desnuda, alabándote hasta el último aliento: concédenos vivir sin miedo a la muerte porque vivimos contigo, y morir como él murió, agradecidos por el don de haber existido. Amén.


ORACIÓN CENTRAL (se reza al final de cada día)

Glorioso padre San Francisco de Asís, que abrazaste la pobreza por amor a Jesucristo y recibiste en tu cuerpo las señales de su Pasión: intercede por nosotros ante el Señor para que obtengamos la gracia que le pedimos en esta novena, si es para bien de nuestra alma. Enséñanos a amar lo que tú amaste, a despreciar lo que tú despreciaste, y a buscar en todo y siempre la mayor gloria de Dios. Amén.

(Aquí se reza el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria.)

Al terminar

ORACIÓN DE CIERRE (Día Noveno)

Padre Francisco, mensajero de paz y alegría del Evangelio: gracias por tu intercesión durante estos nueve días. Lleva nuestras peticiones ante el trono de Dios, y pide por nosotros la gracia de parecernos cada día más a Cristo pobre, manso y humilde de corazón. Que tu espíritu de fraternidad con todos los seres humanos y con toda la creación nos inspire a vivir de modo que nuestra vida sea un signo de que el Evangelio es posible.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

La novena entera

Audio narrado

Los nueve días seguidos. Para escuchar solo el día que te toca, usa el botón que hay debajo de cada día.

San Francisco de Asís: de mercader a fundador, una conversión en varias etapas

Francisco de Asís (1181/82-1226) nació en una familia de la clase mercante de Asís, hijo de Pietro di Bernardone, comerciante de tejidos, y de Pica de Bourlemont, de origen francés. El nombre Francesco («el francés») que le puso su padre en bautismo tardío aludía a la admiración por la cultura francesa, que Francisco absorbió en su infancia y que marcó su sensibilidad literaria: algunas de sus composiciones, como el Cántico de las Criaturas, están emparentadas con la lírica provenzal.

La conversión de Francisco no fue un momento único sino una serie de encuentros que cambiaron paulatinamente su visión del mundo. El biógrafo Tomás de Celano, el primero en escribir una Vida de Francisco con fuentes directas, identifica tres momentos decisivos: la enfermedad que siguió a una expedición militar fallida y en la que Francisco tuvo un sueño con un palacio lleno de armas marcadas con la cruz; el encuentro con el leproso en un camino cerca de Asís, al que Francisco besó sin poder explicar por qué, y que luego describió como el momento en que «lo que antes me parecía amargo se me tornó dulce»; y la voz que escuchó desde el crucifijo de la pequeña iglesia en ruinas de San Damián: «Francisco, ve y repara mi Iglesia, que como ves está toda en ruinas». Francisco interpretó la voz literalmente y se puso a reparar el edificio con sus propias manos. Más tarde comprendió que la Iglesia que había que reparar era más que un edificio.

La ruptura pública con su padre, ante el obispo de Asís, en la que Francisco devolvió incluso la ropa que llevaba y declaró que su único padre era el que estaba en los cielos, es uno de los gestos más dramáticos de la historia del monacato occidental. Francisco no entró en un monasterio existente: inventó una forma nueva de vida religiosa, sin propiedad, sin clausura, en medio del mundo, predicando con la palabra y con el ejemplo.

Los estigmas de La Verna y la profundidad de la unión con Cristo

En septiembre de 1224, dos años antes de su muerte, Francisco subió al monte de La Verna (Alverna) en los Apeninos toscanos para un retiro de cuarenta días. La fecha no era casual: el 14 de septiembre es la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Según el relato de Tomás de Celano y de las fuentes franciscanas más antiguas, Francisco tuvo una visión de un serafín crucificado, y al terminar la visión tenía impresas en su cuerpo las señales de la Pasión de Cristo: heridas en manos, pies y costado, con apariencia de clavos y de lanza. Son los primeros estigmas documentados en la historia de la Iglesia.

La importancia de los estigmas de Francisco para la teología espiritual es enorme. No son una rareza sobrenatural aislada sino la expresión corporal de una identificación con Cristo que Francisco había cultivado durante toda su vida. La idea de que el cuerpo puede llevar la marca de lo que el alma ama intensamente es uno de los fundamentos de la espiritualidad franciscana y, más ampliamente, de toda la mística cristiana medieval. San Buenaventura, segundo sucesor de Francisco como ministro general de la Orden, elaboró esta idea en el Itinerarium Mentis in Deum: el alma que ama a Cristo crucificado termina siendo configurada a él, y los estigmas de Francisco son el caso extremo y visible de esa configuración.

Francisco llevó las heridas de los estigmas durante los dos últimos años de su vida, en silencio y casi en secreto. Solo sus compañeros más cercanos las conocían. Las ocultaba con mangas largas y vendas. Cuando murió el 3 de octubre de 1226, sus hermanos las vieron por primera vez y la noticia se extendió con rapidez. Fue canonizado solo dos años después, en 1228, por Gregorio IX, uno de los procesos de canonización más rápidos de la historia.

El Cántico de las Criaturas y la ecología franciscana

Pocos años antes de morir, ciego y enfermo, Francisco compuso en italiano vulgar el Cántico del Hermano Sol o Cántico de las Criaturas, considerado el primer gran poema en lengua italiana. En él Francisco alaba a Dios «por» el hermano sol, la hermana luna, el hermano viento, la hermana agua, la hermana tierra y la hermana muerte. La preposición «por» es importante: Francisco no adora al sol ni a la luna sino que alaba al Creador a través de las criaturas, reconociendo en ellas el rastro de la bondad divina.

El papa Francisco eligió su nombre en honor a san Francisco de Asís y publicó en 2015 la encíclica Laudato Si' (cuyo título es el comienzo del Cántico de las Criaturas: «alabado seas, mi Señor») para desarrollar la dimensión ecológica de la espiritualidad franciscana. La encíclica propone que el cuidado de la creación no es una preocupación marginal del cristiano sino una consecuencia directa de la fe en Dios Creador. Francisco de Asís, que vivió en el siglo XIII, es presentado como el modelo de una relación con la naturaleza basada en la gratitud y no en la explotación.

La tradición de la bendición de los animales el 4 de octubre, fiesta de san Francisco, está vinculada con su imagen como hermano de las criaturas. La escena del sermón a los pájaros, narrada por Tomás de Celano y por las Fioretti (colección de anécdotas franciscanas del siglo XIV), ha sido una de las más reproducidas en el arte medieval. Francisco predicaba a los pájaros porque creía que toda criatura podía ser un instrumento de alabanza a Dios, aunque no lo supiese.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se empieza la novena a San Francisco de Asís?
La tradición fija el inicio el 25 de septiembre, para que los nueve días terminen el 3 de octubre y la fiesta del 4 de octubre sea el día de acción de gracias. Como con todas las novenas, puede rezarse en cualquier momento del año cuando la situación lo requiere.
¿Para qué se reza la novena a San Francisco de Asís?
San Francisco es patrono de los ecologistas, los animales, los pobres, los comerciantes, las familias y los que trabajan por la paz. La novena suele rezarse para pedir paz interior o entre personas en conflicto, para recuperar la confianza en Dios en tiempos de dificultad económica, para el cuidado de la creación, y para obtener la gracia de vivir con sencillez y alegría.
¿Cuándo fue canonizado San Francisco de Asís?
Francisco fue canonizado el 16 de julio de 1228 por el papa Gregorio IX, solo dos años después de su muerte (3 de octubre de 1226). Es uno de los procesos de canonización más rápidos de la historia. Gregorio IX era Carlo dei Conti di Segni, el mismo que como cardenal había sido amigo y protector de Francisco en vida.
¿Qué son los estigmas de San Francisco?
Los estigmas son las señales de la Pasión de Cristo (heridas en manos, pies y costado) que Francisco recibió en el monte de La Verna en septiembre de 1224. Son los primeros estigmas documentados en la historia de la Iglesia. Francisco los llevó en secreto durante dos años; sus compañeros los vieron al morir. La teología franciscana los entiende como la expresión corporal de su identificación total con Cristo crucificado.

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