Oraciones diarias
Las oraciones que estructuran el día cristiano. Empezar la jornada poniéndola en manos de Dios, cerrarla agradeciendo y pidiendo perdón. Una práctica sencilla, breve y antiquísima — heredada del oficio monástico.
Oración del día
Empezar el día con una oración no es un rito de costumbre sino un acto teológico: reconocer que el tiempo de hoy no nos pertenece, sino que lo recibimos. La Iglesia ha reservado las primeras horas de la mañana a Dios desde los primeros siglos, y esta es la oración con la que millones de católicos abren cada jornada.
Oración de la mañana
Dos minutos nada más para empezar el día con los pies en la tierra y los ojos en el cielo. La oración de la mañana es una tradición espiritual transversal a toda la Iglesia: se reza en los monasterios, en las familias cristianas y en millones de hogares a lo largo del mundo hispano.
Oración de la noche
La última oración del día: breve, serena, y pensada para dormir en paz. Combina la acción de gracias por lo vivido, el reconocimiento de las propias faltas y la entrega del sueño —y de la vida entera— en manos de Dios.