Oraciones a Jesucristo
Oraciones dirigidas al Hijo de Dios, en sus distintas advocaciones de la devoción popular hispana: el Justo Juez, la Divina Providencia, el Sagrado Corazón. Tradiciones que recorren siglos y que siguen rezándose hoy en millones de hogares.
Oración al Justo Juez
Una de las oraciones más recitadas de la devoción popular hispana. Se invoca en casos difíciles, para protegerse de enemigos visibles e invisibles y en momentos de peligro o incertidumbre.
Oración a la Divina Providencia
Se reza en momentos de necesidad material o espiritual, para poner la vida en manos de Dios con confianza absoluta. Una de las advocaciones más rezadas en México, donde la Divina Providencia tiene santuario nacional.
Oración al Sagrado Corazón de Jesús
El Acto de Consagración al Sagrado Corazón que León XIII rezó solemnemente el 11 de junio de 1899 para entregar el género humano entero al Corazón de Cristo. Es la oración más universal de la devoción al Sagrado Corazón, nacida de las apariciones a santa Margarita María Alacoque en el siglo XVII.
Oración de la Sangre de Cristo
Una de las devociones más antiguas de la piedad cristiana. La fórmula litúrgica que aquí presentamos es la oración final de las Letanías de la Preciosa Sangre, aprobada por Juan XXIII en 1960 e indulgenciada para toda la Iglesia. Se reza especialmente durante julio, mes de la Preciosísima Sangre.
Alma de Cristo (Anima Christi)
Una de las oraciones eucarísticas más antiguas y queridas de la Iglesia. Escrita en latín a comienzos del siglo XIV, citada por San Ignacio al inicio de los Ejercicios Espirituales y rezada por millones después de la comunión durante siete siglos.
Oración al Señor de los Milagros
La devoción del Cristo Moreno de Lima: una imagen pintada por un esclavo angoleño en 1651, en un muro de Pachacamilla, que sobrevivió ilesa al terremoto de 1655 y a otros cuatro temblores históricos del Perú. Patrón del Perú desde 1958. Su procesión de octubre es la más multitudinaria del mundo católico.
Oración del Corderito Manso
La devoción mexicana al Cristo Cordero — Cordero de Dios «que quita el pecado del mundo» — en su forma teológicamente sólida. Cuatro siglos de piedad popular bien orientada al Agnus Dei de la liturgia, con fundamento bíblico claro y diferenciada de las variantes esotéricas «para dominar a una persona» que circulan en internet y que no son católicas.