Oración al Sagrado Corazón de Jesús
El Acto de Consagración al Sagrado Corazón que León XIII rezó solemnemente el 11 de junio de 1899 para entregar el género humano entero al Corazón de Cristo. Es la oración más universal de la devoción al Sagrado Corazón, nacida de las apariciones a santa Margarita María Alacoque en el siglo XVII.
Acto de Consagración al Sagrado Corazón — León XIII, 1899
Dulcísimo Jesús,
Redentor del género humano,
miradnos humildemente postrados delante de vuestro altar:
vuestros somos y vuestros queremos ser;
y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos,
todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día
a vuestro Sacratísimo Corazón.
Muchos, por desgracia, jamás os han conocido;
muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado.
¡Oh Jesús benignísimo,
compadeceos de los unos y de los otros,
y atraedlos a todos a vuestro Corazón Santísimo!
Oh Señor, sed Rey
no solo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos,
sino también de los pródigos que os han abandonado;
haced que vuelvan pronto a la casa paterna,
para que no perezcan de hambre y de miseria.
Sed Rey de aquellos que, por seducción del error
o por espíritu de discordia, viven separados de Vos:
devolvedlos al puerto de la verdad
y a la unidad de la fe,
para que en breve se forme
un solo rebaño bajo un solo Pastor.
Conceded, oh Señor,
seguridad y libertad cierta a vuestra Iglesia;
otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden;
haced que del uno al otro confín de la tierra
no resuene sino esta voz:
Alabado sea el Corazón divino,
causa de nuestra salud;
a Él se entonen cánticos de honor y de gloria
por los siglos de los siglos.
Amén.
Origen: las apariciones a santa Margarita María en Paray-le-Monial
La devoción moderna al Sagrado Corazón nace en una pequeña ciudad de la Borgoña francesa, Paray-le-Monial, entre 1673 y 1675. La protagonista es santa Margarita María Alacoque (1647-1690), monja del monasterio de la Visitación de Santa María.
A lo largo de tres años Cristo se le aparece en cuatro grandes ocasiones revelándole los misterios de su Corazón: el amor inmenso de Dios por la humanidad y el desagravio que la humanidad debe ofrecerle por la indiferencia y el desamor. En la cuarta y última gran aparición —la llamada «gran aparición» de junio de 1675— le pide tres cosas concretas: que se instituya una fiesta litúrgica en honor de su Corazón el viernes siguiente al Corpus Christi, que se practique la Comunión reparadora del primer viernes de cada mes, y que se promueva la Hora Santa del jueves al viernes en memoria de su agonía en Getsemaní.
Margarita María fue ayudada por su director espiritual, el jesuita san Claudio de la Colombière (1641-1682), que dio crédito a las revelaciones y las divulgó dentro de la Compañía de Jesús. Los jesuitas fueron desde entonces los grandes promotores de la devoción al Sagrado Corazón en la Iglesia universal. Margarita María fue beatificada por Pío IX en 1864 y canonizada por Benedicto XV en 1920.
Las Doce Promesas del Sagrado Corazón
En sus apariciones a santa Margarita María, Cristo prometió gracias especiales a los devotos del Sagrado Corazón. La tradición las ha sistematizado en doce promesas recogidas en los escritos autobiográficos de la santa y aprobadas por la Sagrada Congregación de Ritos. Estas son, en formulación clásica:
- Daré a mis devotos todas las gracias necesarias para su estado. Pone a Cristo como fuente del estado de vida del fiel.
- Pondré paz en sus familias. Prometida especialmente a los hogares que entronicen su imagen.
- Los consolaré en todas sus aflicciones. Promesa de acompañamiento en el sufrimiento.
- Seré su refugio seguro en la vida y, sobre todo, en la hora de la muerte. Foco devocional clásico de la piedad popular.
- Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas. Promesa sobre el trabajo y los proyectos cristianos.
- Los pecadores hallarán en mi Corazón fuente y océano infinito de misericordia. El Sagrado Corazón leído como sacramento del perdón.
- Las almas tibias se volverán fervorosas. Promesa de conversión interior para los descuidados.
- Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección. El Corazón como acelerador de la vida espiritual.
- Bendeciré las casas donde se exponga y venere la imagen de mi Corazón. Origen de la entronización del Sagrado Corazón en los hogares cristianos.
- Daré a los sacerdotes el don de mover los corazones más empedernidos. Promesa específica al ministerio sacerdotal y a la predicación.
- Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón. Promesa de comunión perpetua con Cristo.
- La Gran Promesa: a los que comulguen nueve primeros viernes seguidos, les concedo la gracia de la perseverancia final. El compromiso más conocido. Está en la base de la devoción de los nueve primeros viernes de mes: nueve comuniones reparadoras consecutivas en los primeros viernes de nueve meses sucesivos. La promesa no implica magia ni dispensa de conversión personal — supone la disposición de fe y arrepentimiento sincero que toda comunión cristiana exige.
De Margarita María al magisterio universal: de 1856 a hoy
La devoción privada de una monja borgoñona se convirtió en doctrina universal por sucesivas decisiones pontificias durante siglo y medio:
- Pío IX — Fiesta universal del Sagrado Corazón (1856). Pío IX extiende a toda la Iglesia católica la fiesta litúrgica del Sagrado Corazón —que hasta entonces se celebraba solo en algunas diócesis francesas— fijándola en el viernes siguiente a la octava del Corpus Christi, tal como Cristo había pedido a santa Margarita María.
- León XIII — Consagración del género humano (1899). En la encíclica Annum Sacrum (25 de mayo de 1899), León XIII dispone que el 11 de junio se realice en todas las iglesias del mundo el acto solemne de consagración del género humano al Sagrado Corazón. Es el texto que está arriba en esta página: la oración más universal de la devoción.
- Pío XI — Encíclicas Miserentissimus Redemptor (1928) y Quas Primas (1925). Pío XI sistematiza la dimensión reparadora de la devoción y vincula el Sagrado Corazón a la fiesta de Cristo Rey, instituida en 1925. Desde entonces, en muchas parroquias el último domingo del año litúrgico se renueva la consagración al Sagrado Corazón.
- Pío XII — Encíclica Haurietis Aquas (1956). Centenario de la fiesta universal. Pío XII publica la encíclica más extensa sobre el Sagrado Corazón, sistematizando teológicamente la devoción y respondiendo a quienes la consideraban un sentimentalismo barroco. Distingue claramente entre devoción auténtica (cristológica y eucarística) y formas sentimentales que la han desfigurado.
- Adaptación post-conciliar (1965 en adelante). El Concilio Vaticano II y la declaración Nostra Aetate (1965) replantean la relación de la Iglesia con las religiones no cristianas. Como consecuencia, dos estrofas del texto original de 1899 —que pedían la conversión de musulmanes y judíos en términos hoy considerados teológicamente inadecuados— se han omitido o reformulado en los devocionarios modernos. La versión que aquí presentamos sigue este uso pastoral actual, conservando el espíritu universal de la consagración leoniana sin las formulaciones decimonónicas obsoletas.
Preguntas frecuentes
¿Cómo es la oración al Sagrado Corazón de Jesús?
¿Cuáles son las 12 promesas del Sagrado Corazón?
¿Quién fue santa Margarita María Alacoque?
¿Qué es la devoción de los nueve primeros viernes?
Fuentes consultadas
- • León XIII, encíclica Annum Sacrum (25 de mayo de 1899) — texto fuente del Acto de Consagración
- • Santa Margarita María Alacoque — Vida y obras (manuscrito autobiográfico, ed. crítica Visitación de Paray-le-Monial)
- • Pío XII, encíclica Haurietis Aquas (15 de mayo de 1956) — sistematización doctrinal de la devoción al Sagrado Corazón
- • Concilio Vaticano II, declaración Nostra Aetate (28 de octubre de 1965) — relación con las religiones no cristianas, base de la revisión post-conciliar del texto
- • Catecismo de la Iglesia Católica §§476-478 (el Corazón de Jesús como signo del amor divino)