Oración a San Francisco de Asís
«Señor, hazme un instrumento de tu paz»: esta oración es la más conocida de Francisco de Asís y una de las más rezadas del mundo entero. Pero tiene un secreto: Francisco de Asís no la escribió. Apareció en Francia en 1912, siete siglos después de su muerte. Eso no le quita valor como oración cristiana, aunque sí plantea preguntas sobre por qué alguien sintió que debía atribuírsela a él.
Oración atribuida a San Francisco de Asís. Publicada por primera vez en 1912 en Francia; adoptada mundialmente como expresión de la espiritualidad franciscana de la paz. Fiesta de San Francisco: 4 de octubre.
Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, que lleve yo el amor;
donde haya ofensa, que lleve el perdón;
donde haya discordia, que lleve la unión;
donde haya error, que lleve la verdad;
donde haya duda, que lleve la fe;
donde haya desesperación, que lleve la esperanza;
donde haya tinieblas, que lleve la luz;
donde haya tristeza, que lleve la alegría.
Oh, Maestro, que no busque yo tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando se recibe,
olvidándose de sí mismo se encuentra,
perdonando se es perdonado
y muriendo se resucita a la vida eterna.
Amén.
El origen real de la oración: Francia, 1912, no Asís, siglo XIII
La oración «Señor, hazme un instrumento de tu paz» no fue escrita por Francisco de Asís. Esta afirmación sorprende a muchos, pero está bien documentada. La primera aparición conocida del texto es en una tarjeta de oración publicada en 1912 por la revista La Clochette (La campanilla), en París. El texto aparecía sin autor y sin título. En 1916, el cardenal Mercier de Bélgica la difundió masivamente entre los soldados de la Primera Guerra Mundial como «Hermosa oración por la paz», sin atribuirla a nadie.
La atribución a San Francisco comenzó en los años 20 del siglo XX, sin ningún fundamento documental. Ninguna de las fuentes franciscanas medievales la recoge: ni Tomás de Celano, ni San Buenaventura, ni las Florecillas, ni los escritos del propio Francisco que conservamos. El estilo tampoco es medieval: las peticiones de la oración («ser consolado» frente a «consolar», «ser comprendido» frente a «comprender») reflejan categorías psicológicas propias del siglo XX, no de la espiritualidad del siglo XIII.
¿Por qué se la atribuyeron a Francisco? Probablemente porque el mensaje encaja perfectamente con lo que Francisco representaba: el amor a los pobres, la búsqueda de paz, la entrega sin condiciones. El texto era coherente con el espíritu franciscano aunque no fuese de Francisco. Y una vez que la atribución se difundió en la era de la reproducción masiva de textos impresos, fue prácticamente imposible deshacerla. Hoy la oración vive una vida propia, independiente de la cuestión de su autoría, y es rezada por católicos, protestantes, budistas, agnósticos y personas de muy diversas tradiciones espirituales.
El significado de cada petición: la lógica del instrumento
La oración está estructurada en dos partes distintas. La primera parte (las ocho peticiones del primer estrofo) pide a Dios que el orante sea un «instrumento» de las realidades que Dios quiere extender en el mundo: amor donde hay odio, perdón donde hay ofensa, unión donde hay discordia, verdad donde hay error, fe donde hay duda, esperanza donde hay desesperación, luz donde hay tinieblas, alegría donde hay tristeza. La lógica es la del contraste: el orante se ofrece como el medio a través del cual Dios introduce en una situación lo que le falta.
La palabra «instrumento» es importante. Un instrumento no genera el sonido por sí mismo sino que lo canaliza: la flauta no suena si el flautista no sopla. La oración no pide ser una persona buena de manera autónoma sino ser el canal a través del cual Dios actúa. Esta humildad de la instrumentalidad es coherente con la espiritualidad franciscana aunque la oración no sea de Francisco.
La segunda parte (las tres antítesis finales) invierte la lógica de la búsqueda humana: en lugar de buscar ser consolado, el orante quiere consolar; en lugar de buscar ser comprendido, quiere comprender; en lugar de buscar ser amado, quiere amar. Y ofrece tres afirmaciones paradójicas sobre cómo funciona la economía del bien: «dando se recibe, olvidándose de sí mismo se encuentra, perdonando se es perdonado, y muriendo se resucita a la vida eterna». Estas paradojas están en el centro de la ética del Evangelio: la ley del grano de trigo (Jn 12:24), el mandato del perdón como condición del perdón recibido (Mt 6:12), la lógica de la Cruz.
La espiritualidad franciscana de la paz: contexto histórico
Francisco de Asís vivió en una época de violencia endémica: guerras entre ciudades italianas, conflicto entre el papa y el emperador, las Cruzadas en Tierra Santa. En ese contexto, su misión de paz no era una postura estética sino una apuesta radical con consecuencias concretas. En 1219, en plena Quinta Cruzada, Francisco cruzó las líneas de batalla para entrevistarse con el sultán egipcio Malik al-Kamil en Damieta. No convirtió al sultán, pero volvió vivo y con un profundo respeto mutuo: el sultán le ofreció un cuerno de marfil para llamar a la oración que Francisco conservó hasta su muerte.
La misión de paz de Francisco entre Guelfos y Gibelinos en Asís es otro ejemplo: logró mediar en el conflicto entre el obispo y el alcalde de su ciudad natal en los últimos días de su vida, añadiendo al Cántico de las Criaturas una estrofa sobre el perdón precisamente para que fuese cantada ante los dos bandos enfrentados. La paz franciscana no es una paz sentimental sino una paz activa que requiere presencia, riesgo personal y capacidad de ponerse en el medio del conflicto.
La Orden de los Frailes Menores (franciscanos), la Orden de las Damas Pobres (clarisas, fundadas con Clara de Asís) y la Orden Franciscana Seglar (laicos vinculados a la espiritualidad franciscana) son hoy las tres ramas de la familia franciscana. Están presentes en todo el mundo y trabajan en misiones, hospitales, escuelas y comunidades de paz. La oración «Señor, hazme un instrumento de tu paz» sintetiza el ideal que todas ellas comparten, aunque Francisco mismo no la haya escrito.
Preguntas frecuentes
¿San Francisco de Asís escribió la oración «Señor, hazme un instrumento de tu paz»?
¿Cuándo es la fiesta de San Francisco de Asís?
¿Para qué se reza la oración a San Francisco de Asís?
¿Qué escritos auténticos nos dejó San Francisco de Asís?
Fuentes consultadas
- • Christian Renoux — L'origine de la prière pour la paix attribuée à Saint François d'Assise (2001)
- • Francisco de Asís — Cántico de las Criaturas, Oración ante el Crucifijo de San Damián
- • Tomás de Celano — Primera Vida de San Francisco (1228)
- • Regis Armstrong, OFM — Francis of Assisi: Early Documents (New City Press)
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