De Oración
Por situaciones

Oración de la Serenidad

Tres líneas que llevan noventa años ayudando a personas a soltar lo que no pueden controlar. Texto, origen histórico y por qué esta oración —escrita por un teólogo protestante— vive hoy en altares católicos de todo el mundo.

Redacción de De OraciónPublicado el 17 jul 2026Revisado el 17 jul 20265 min de lectura✦ Fuentes litúrgicas citadas

Reinhold Niebuhr, c. 1932 · traducción devocional castellana

Señor,
concédeme la serenidad
para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
el valor para cambiar las que sí puedo
y la sabiduría para reconocer la diferencia.

Amén.
Audio narrado

Tres líneas que concentran siglos de sabiduría espiritual

Hay oraciones que se entienden en el primer momento y se siguen entendiendo de otra forma cuarenta años después. La Oración de la Serenidad es de ese tipo.

Su estructura es deceptivamente sencilla: tres peticiones en forma de tríptico. La primera pide serenidad para aceptar lo que escapa al propio control. La segunda pide valor para cambiar lo que sí está en las propias manos. La tercera —y más difícil— pide sabiduría para distinguir entre ambas categorías.

Esa tercera petición es la que lleva la carga teológica real. Saber qué es mutable y qué no lo es no es una habilidad ordinaria — en la tradición cristiana se llama prudencia (del griego phronesis), la virtud intelectual que orienta la acción hacia el bien concreto. Aristóteles la colocó como la reina de las virtudes prácticas. Santo Tomás de Aquino la desarrolló en la Summa Theologiae como la capacidad de discernir el bien aquí y ahora, no en abstracto.

Lo que Niebuhr comprimió en tres líneas es, en el fondo, una petición de prudencia teológica: ver la realidad con claridad, actuar donde es posible y soltar donde no lo es. Esa es la diferencia entre la paz interior y la ansiedad perpetua.

El origen real: Niebuhr, Wygal y la confusión de autoría más célebre del siglo XX

La Oración de la Serenidad no la escribió San Francisco de Asís, ni Santo Tomás de Aquino, ni Marco Aurelio, ni Cicerón — atribuciones que circulan en internet sin ningún fundamento. El origen documentado apunta a dos personas del siglo XX, y la cuestión de cuál de las dos la compuso primero sigue siendo objeto de debate académico.

La primera fuente documentada es una entrada del diario de Winnifred Wygal, funcionaria de la YWCA, fechada el 31 de octubre de 1932. Wygal anota una oración que atribuye a Reinhold Niebuhr, teólogo protestante alemán-estadounidense (1892-1971): «El hombre victorioso en el día de la crisis es el que tiene la serenidad para aceptar lo que no puede evitar y el coraje para cambiar lo que debe ser cambiado.» La formulación moderna es la versión pulida de esa frase.

Publicación y difusión: en 1933 apareció en The Woman's Press, publicación de la YWCA. En 1940 el propio libro de Wygal la atribuía a Niebuhr. En 1943 Niebuhr la predicó como sermón en Massachusetts. En 1951 la publicó él mismo en una columna de revista.

La controversia de autoría: el estudioso del lenguaje Fred R. Shapiro, que durante años atribuyó la oración a Niebuhr, ha revisado sus conclusiones y ahora señala que Wygal puede haber sido la autora real y que la atribución a Niebuhr reflejaría un sesgo de época que invisibilizaba el trabajo de las mujeres. La cuestión sigue abierta.

Lo que sí es seguro: ninguno de los santos medievales a quienes se atribuye la oración en cadenas de redes sociales tiene conexión documentada con ella.

De las sillas de AA a los altares católicos

En junio de 1941 la oración apareció en un obituario del New York Herald Tribune. Ese mismo año Alcohólicos Anónimos la adoptó de forma unofficial, y el cofundador Bill W. la describió con una frase que se hizo célebre: «Nunca habíamos visto tanto de AA en tan pocas palabras.» En 1950 la publicó el Grapevine, la revista interna de AA, y desde entonces es la oración con que abren y cierran millones de reuniones en todo el mundo.

Su entrada en la piedad católica fue gradual pero consistente. Varias razones explican por qué una oración escrita por un teólogo protestante terminó en devocionarios, estampas y grupos de oración católicos:

1. La tradición ignaciana del discernimiento. El discernimiento de espíritus de San Ignacio —saber cuándo actuar y cuándo esperar— tiene una estructura análoga a la de la oración. Los jesuitas la incorporaron a su espiritualidad sin dificultad.

2. El concepto tomista de prudencia. Lo que la oración pide en términos prácticos coincide con la virtud cardinal de la prudencia (CCC §1806), que el Catecismo describe como «la recta norma del obrar».

3. La doctrina de la Providencia. Aceptar lo que no se puede cambiar es, en la teología católica, confiar en la Providencia divina — la convicción de que Dios sostiene y dirige la historia aunque los mecanismos no sean visibles (CCC §302-314).

Ninguno de estos puentes hace de la Oración de la Serenidad una oración litúrgica católica — no forma parte del Misal ni de la Liturgia de las Horas. Es una oración de piedad popular, ecumenical en origen, que ha encontrado lugar en la espiritualidad católica contemporánea por su precisión espiritual y su utilidad práctica.

Preguntas frecuentes

¿La Oración de la Serenidad es de San Francisco de Asís?
No. Esta atribución es falsa y no tiene ningún fundamento histórico. La primera versión documentada de la oración aparece en el diario de Winnifred Wygal el 31 de octubre de 1932, citando al teólogo protestante Reinhold Niebuhr. San Francisco de Asís murió en 1226 y no existe ningún manuscrito, crónica ni fuente medieval que le atribuya este texto. La confusión se perpetúa en cadenas de redes sociales y estampas piadosas, pero los historiadores y los propios estudios sobre Niebuhr son unánimes al respecto.
¿Es la Oración de la Serenidad una oración católica?
Su origen es protestante — la compuso un teólogo calvinista estadounidense — pero con el tiempo ha sido adoptada por la piedad popular católica en todo el mundo hispanohablante. No forma parte del Misal Romano ni de la Liturgia de las Horas, así que no es una oración litúrgica católica oficial. Es una oración devocional ecumenical que encaja con conceptos teológicos católicos: la prudencia (CCC §1806), la confianza en la Providencia (CCC §302-314) y el discernimiento espiritual ignaciano.
¿Existe una versión más larga de la Oración de la Serenidad?
Sí. La versión extendida, usada en algunas reuniones de AA, añade estrofas sobre vivir un día a la vez, aceptar las dificultades como camino de paz y confiar en la voluntad de Dios. Su atribución a Niebuhr es más discutida que la de la versión corta — puede haber sido ampliada por terceros a partir del núcleo original. La versión de tres líneas es la que tiene el respaldo histórico más sólido.
¿Qué significa pedir «el valor para cambiar lo que sí puedo»?
En el contexto cristiano, esa petición es mucho más exigente de lo que parece. Implica asumir la responsabilidad personal sobre lo que sí está al alcance — hábitos, actitudes, relaciones, decisiones propias — en lugar de proyectar sobre las circunstancias lo que en realidad depende de uno mismo. La tradición espiritual cristiana llama a eso conversión: el reconocimiento de que hay un margen real de cambio interior que Dios respeta y que solo la propia libertad puede activar.

Fuentes consultadas

Enciende tu vela

Puedes encenderla en silencio o escribir tu intención. Es gratis y siempre lo será.

Oraciones relacionadas