Novena a San Miguel Arcángel
La novena a San Miguel Arcángel recorre los nueve coros de ángeles a lo largo de nueve días: desde los ángeles custodios hasta los serafines. Cada jornada ofrece una oración distinta, vinculada al coro del día, y concluye con la misma súplica al Príncipe de la Milicia Celestial. La tradición la reza del 20 al 28 de septiembre, para terminar en la víspera de su fiesta el 29.
Novena a San Miguel Arcángel: tradición devocional católica. Rezar una vez al día durante nueve días consecutivos.
ORACIÓN PARA CADA DÍA
Antes de comenzar, menciona la petición que deseas alcanzar con esta novena.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Yo pecador, me confieso a Dios Todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel...
— DÍA PRIMERO: Coro de los Ángeles —
Dios y Señor de los ángeles, a quienes encomiendas la guarda de los hombres: ofrezco los merecimientos de estos soberanos espíritus y los del Príncipe de los ángeles, San Miguel, que por sí, y por medio de sus ministros, guarda la naturaleza humana, que me guardes de todo pecado, me concedas una pureza angélica y otorgues lo que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
— DÍA SEGUNDO: Coro de los Arcángeles —
Dios y Señor de los Arcángeles, a quien encomiendas los negocios gravísimos de vuestra gloria: ofrezco los merecimientos de estos nobilísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, que defendió vuestra honra y gloria contra Lucifer y sus ángeles, para que yo busque en todas las cosas vuestra mayor honra y gloria y me des lo que pido en esta novena. Amén.
— DÍA TERCERO: Coro de los Principados —
Dios y Señor de los Principados, a quienes encomendáis la guarda de los reinos: ofrezco los merecimientos de estos excelentísimos espíritus y los del príncipe de la Milicia Celestial, San Miguel, guarda mayor de todos los reinos cristianos, para que guardes mis sentimientos y potencias de todo desorden y desobediencia a vuestras leyes divinas y me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria. Amén.
— DÍA CUARTO: Coro de las Potestades —
Dios y Señor de las Potestades, que tienen especial poder para refrenar a los enemigos del alma: ofrezco los merecimientos de estos poderosísimos espíritus y los de vuestro siervo, San Miguel Arcángel, que alcanzó sobre ellos la mayor victoria y con la misma facilidad pelea continuamente en favor de los hombres, para que me defiendas de todas las tentaciones del mundo, de la carne y me des lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
— DÍA QUINTO: Coro de las Virtudes —
Dios y Señor de las Virtudes, por las cuales haces obras propias de vuestro soberano poder, gobernando la naturaleza para que os sirva a vuestra gloria: ofrezco los merecimientos de estos prodigiosos espíritus y los de San Miguel, principal instrumento de todas las maravillas que se hacen en el mundo, para que me concedas vencer las malas inclinaciones de mi naturaleza, conserve y aumente vuestra gracia y consiga lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
— DÍA SEXTO: Coro de las Dominaciones —
Dios y Señor de las Dominaciones, que presiden a los coros inferiores y son ministros de vuestra providencia: os ofrezco los merecimientos de estos eminentísimos espíritus y los de vuestro primer ministro San Miguel, para que me concedas perfecto señorío sobre mis pasiones y perfecta obediencia a todos mis superiores y la gracia que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
— DÍA SÉPTIMO: Coro de los Tronos —
Dios y Señor de los Tronos, en quienes descansas, como en el trono de vuestra gloria y os sentáis como en tribunal de justicia: ofrezco los merecimientos de estos altísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, trono de vuestra grandeza y ministro supremo de justicia, para que me concedas que yo me juzgue a mí mismo con rigor, para ser después juzgado con piedad y consiga lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
— DÍA OCTAVO: Coro de los Querubines —
Dios y Señor de los Querubines, adornados de perfectísimas sabidurías: ofrezco los merecimientos de estos sapientísimos espíritus y los de San Miguel, príncipe de los sabios del cielo, por quien enseñas a vuestra Iglesia las verdades que necesita saber, para que me enseñe a temerte y amarte, que es la mayor sabiduría, y que me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
— DÍA NOVENO: Coro de los Serafines —
Dios y Señor de los Serafines, que se abrasan en vuestro amor: ofrezco los merecimientos de estos ardentísimos espíritus y los de vuestro amado y amante San Miguel, para que yo os ame, único Dios y Señor mío, sobre todas las cosas, con toda el alma, con todo el corazón y con todas las fuerzas; y para que me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
ORACIÓN CENTRAL (se reza al final de cada día)
Gloriosísimo Príncipe de la Corte del Cielo, excelentísimo Arcángel San Miguel, gran primer Ministro de Dios, amigo de Jesucristo, y muy favorecido de su Santísima Madre, defensor de la Iglesia y abogado de los hombres: pues tanto favorecéis a vuestros devotos, haced que yo os sepa amar y servir, y alcanzadme del Señor lo que deseo y pido en esta Novena, a mayor honra y gloria suya y provecho de mi alma.
(Aquí se reza nueve veces el Padrenuestro y el Avemaría, en honor a los nueve coros de los ángeles y de su príncipe San Miguel.)
ORACIÓN DE CIERRE (Día Noveno)
¡Oh soberano Arcángel! ¡Oh excelente príncipe de la corte del cielo! ¿Quién no os será muy devoto desde hoy, si así favorecéis a vuestros devotos? Mas para que yo os ame, basta saber el amor que me tienes. Gracias te doy, oh excelso y sublime espíritu, porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre.
Gracias os doy por el ángel que has destinado para mi guarda y por los beneficios que por vos o por medio de vuestros ángeles me has hecho, los cuales no conozco bastante en esta vida, ni los puedo dignamente agradecer. Pido y suplico al ángel de mi guarda que en mi nombre te los agradezca y juntamente los que has hecho a toda la naturaleza humana y principalmente a la Santa Iglesia.
Defiéndeme, oh valerosísimo capitán de los ejércitos de Dios. Envía en mi socorro vuestros ángeles, para que me guíen y alumbren en este camino. Asistid con vuestros ángeles en mi última hora y alcanzadme del Señor contrición verdadera de mis culpas, para que presentada mi alma por vuestras manos ante el trono de la Santísima Trinidad, entre en posesión de la gloria, donde alabe al Señor para siempre. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros Tu reino.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
La estructura de la novena: nueve días, nueve coros angélicos
Esta novena se distingue de otras por su estructura doctrinal precisa: cada uno de los nueve días está consagrado a uno de los nueve coros de ángeles que la teología escolástica reconoce en la corte celestial. La jerarquía angélica, sistematizada por el Pseudo-Dionisio Areopagita en el siglo V y asumida por Tomás de Aquino, agrupa a los ángeles en tres tríadas de tres coros cada una.
Primera tríada (más próxima a Dios): Serafines, Querubines, Tronos. Segunda tríada: Dominaciones, Virtudes, Potestades. Tercera tríada (más próxima a los hombres): Principados, Arcángeles, Ángeles. La novena recorre esta jerarquía en sentido inverso, empezando por los Ángeles custodios (los más cercanos a la experiencia humana) y ascendiendo hasta los Serafines en el noveno día.
San Miguel pertenece al segundo coro de la tercera tríada: es arcángel, es decir, ángel «principal» o «príncipe», por encima de los ángeles custodios ordinarios pero dentro del rango de ángeles más directamente comprometidos con la historia humana. Sin embargo, la liturgia y la tradición lo sitúan como generalísimo de todos los ejércitos celestiales, una preeminencia que trasciende su rango estricto en la jerarquía. Esta tensión entre su clase formal y su dignidad funcional es uno de los temas que la novena aborda al invocar su intercesión ante cada coro.
San Miguel Arcángel: presencia bíblica y tradición patrística
San Miguel aparece tres veces en el Antiguo Testamento por su nombre. En el libro de Daniel (10:13 y 10:21) se presenta como el «príncipe» que asiste al pueblo de Israel en los conflictos entre potencias angélicas. En Daniel 12:1 se anuncia como el gran príncipe que «estará junto a los hijos de tu pueblo» en el tiempo de la tribulación final. El libro del Apocalipsis (12:7-9) narra la batalla en el cielo entre Miguel y sus ángeles frente al dragón, imagen que ha marcado toda la iconografía cristiana del arcángel como guerrero celestial.
En la Carta de Judas (v. 9) aparece una escena que no tiene paralelo en los textos canónicos del Antiguo Testamento: Miguel y el diablo disputan el cuerpo de Moisés. El comentarista San Judas cita este episodio para señalar cómo hasta el arcángel más poderoso se mantiene en la deferencia debida a la autoridad divina, sin insultar ni maldecir por cuenta propia sino dejando el juicio en manos de Dios.
La devoción a San Miguel en la Iglesia Católica tiene raíces antiguas. La festividad de la Dedicación de su basílica en la vía Salaria de Roma, el 29 de septiembre, data del siglo VI. La aparición de San Miguel en el Monte Gárgano (Italia, año 490) y más tarde en Normandía (fundación del Mont-Saint-Michel, año 708) consolidaron los grandes santuarios michaelianos de Europa. En España, numerosos conventos y ermitas le están dedicados, y su devoción es especialmente intensa en las regiones de montaña, donde el arcángel guerrero y guardián de las alturas tiene un arraigo natural.
Cómo rezar la novena: tiempos, intención y práctica
La novena a San Miguel se reza habitualmente del 20 al 28 de septiembre, para que el noveno y último día sea la víspera de su fiesta el 29. Sin embargo, como ocurre con todas las novenas de la tradición católica, puede rezarse en cualquier momento del año cuando la situación lo requiere.
La estructura de cada jornada sigue este orden: la invocación específica al coro angélico del día, seguida de la petición personal, nueve Padrenuestros y Avemarías en honor a los nueve coros (práctica devocional que vincula el número de la novena con la totalidad de la jerarquía angélica), la oración central al arcángel y la oración final de acción de gracias. El décimo día —si la novena culmina el 29 de septiembre— se convierte en una jornada de acción de gracias por la intercesión recibida.
La petición debe formularse con claridad al inicio de cada jornada. La tradición recomienda nombrarla en voz alta o por escrito al comienzo, antes de la primera oración, para que el acto consciente de articularla refuerce la disposición de confianza que la novena requiere. Las peticiones más frecuentes en la devoción popular a San Miguel son la protección de la familia, la ayuda en situaciones de amenaza o injusticia, y el fortalecimiento espiritual en momentos de duda o tentación. Su fiesta el 29 de septiembre coincide litúrgicamente con la de los arcángeles Gabriel y Rafael: los tres intercesores angélicos que la Iglesia Católica honra con nombre propio.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se empieza la novena a San Miguel Arcángel?
¿Qué se le pide a San Miguel Arcángel en la novena?
¿Cuántos coros de ángeles se invocan en la novena?
¿Cuándo es la fiesta de San Miguel Arcángel?
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