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Novena a Santa Faustina

Esta novena recorre en nueve días los ejes del mensaje que sor Faustina Kowalska recogió en su Diario: la confianza como camino, la misericordia recibida y la misericordia ejercida. Cada jornada parte de un pasaje del Diario, citado por su número de párrafo, y termina con la jaculatoria que resume toda su espiritualidad. La tradición la reza del 27 de septiembre al 5 de octubre, día de su memoria litúrgica.

Redacción de De OraciónPublicado el 20 sept 2026Revisado el 20 sept 20269 min de lectura✦ Fuentes litúrgicas citadas

Novena de nueve días a santa Faustina Kowalska, con meditaciones tomadas de su Diario. Del 27 de septiembre al 5 de octubre, fiesta de la santa. Cada día se reza la oración de apertura, la meditación del día y la oración de cierre.

Antes de empezar

Oración de apertura (rezar cada día)

Santa Faustina, secretaria de la Divina Misericordia, te pedimos que presentes ante el trono de Dios nuestras súplicas. Tú que viviste en la certeza de que la misericordia de Dios es más grande que todo pecado, intercede por nosotros en estos nueve días. Amén.

Día 1La misericordia de Dios no tiene límites

Santa Faustina recibió de Jesús estas palabras: «Hija mía, habla al mundo entero de mi gran misericordia. Que toda la humanidad reconozca mi insondable misericordia» (Diario, n. 699). La misericordia no es una idea abstracta: es el nombre que Dios tiene cuando mira al hombre en su debilidad.

Señor, ayúdame a creer que tu misericordia es más grande que mis errores, más grande que mi historia, más grande que todo lo que me avergüenza. Enséñame a confiar como enseñaste a tu sierva Faustina.

Jesús, en ti confío.

Día 2La confianza como camino

Jesús dijo a Faustina: «Las gracias de mi misericordia se toman con el recipiente de la confianza. Si la confianza es grande, mi generosidad no tendrá límites» (Diario, n. 1578). La confianza no es un sentimiento sino una decisión: seguir acudiendo a Dios aunque no se sienta su presencia.

Señor, aumenta mi confianza. Cuando la duda me paralice, cuando el miedo me cierre, que pueda repetir con el corazón lo que digo con los labios: «Jesús, en ti confío».

Jesús, en ti confío.

Día 3El sacramento de la Reconciliación

Faustina escribió: «Cuando me acerco a la confesión, al manantial de tu misericordia, tu sangre y tu agua bajan sobre mi alma y me ennoblecen y fortalecen» (Diario, n. 1602). El confesionario es el lugar donde la misericordia de Dios toca al hombre de la manera más concreta.

Señor, quita el miedo o la pereza que me aleja del sacramento del perdón. Que pueda acercarme a él con la confianza de quien sabe que no hay pecado demasiado grande para tu misericordia.

Jesús, en ti confío.

Día 4La oración por los pecadores

Una de las misiones que Jesús encomendó a Faustina fue rezar por los pecadores. «Reza por los pecadores, porque a causa de ellos corres el riesgo de no poder acercarte a mí» (Diario, n. 286). La intercesión por los que están lejos de Dios es una de las formas más altas de caridad.

Señor, enséñame a rezar por quienes han dejado la fe, por los alejados de tu amor, por los que sufren sin saber que tú estás cerca. Que mi oración sea un puente entre tu misericordia y el corazón cerrado de mis hermanos.

Jesús, en ti confío.

Día 5El sufrimiento unido a Cristo

Faustina sufrió muchas enfermedades y fue incomprendida por sus propias hermanas religiosas. Jesús le dijo: «El sufrimiento es una gracia especial. Por medio de él te hago semejante a mí» (Diario, n. 1697). El dolor no tiene la última palabra cuando se une al de Cristo.

Señor, ayúdame a no desperdiciar el sufrimiento. Cuando llegue la enfermedad, la incomprensión o el fracaso, que pueda ofrecértelo unido a tu Pasión, confiando en que tú sabes para qué sirve lo que yo no entiendo.

Jesús, en ti confío.

Día 6La hora de la misericordia

Jesús pidió a Faustina: «A las tres de la tarde, implora mi misericordia especialmente por los pecadores; sumerge en mi Pasión y en especial en mi abandono en el momento de la agonía, a toda la humanidad» (Diario, n. 1320). Las tres de la tarde, hora de la muerte de Jesús, es la hora en que su misericordia fue más visible.

Señor, que la hora de tu muerte no pase desapercibida en mi vida. Aunque no pueda rezar siempre a esa hora, enséñame a tener presente el precio que pagaste para que yo pueda llamarte Padre.

Jesús, en ti confío.

Día 7La misericordia hacia el prójimo

Faustina escribió en su Diario: «El Señor me hace saber que debo tener misericordia hacia los prójimos siempre y en todas partes. Las tres formas de ejercerla son: la obra, la palabra y la oración» (Diario, n. 742). La devoción a la Divina Misericordia no es solo recibir sino también dar.

Señor, que la misericordia que recibo de ti se transforme en misericordia hacia los demás. Que pueda ver en el rostro de quien me molesta o me ha herido a alguien que tú amas tanto como a mí.

Jesús, en ti confío.

Día 8La imagen y la jaculatoria

Jesús dijo: «Deseo que esta imagen sea venerada en todo el mundo. Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. Prometo también la victoria sobre los enemigos ya en la tierra, y especialmente en la hora de la muerte» (Diario, n. 48). La imagen del Cristo misericordioso con los rayos rojo y blanco representa la sangre y el agua que brotaron del costado de Jesús.

Señor, que la jaculatoria «Jesús, en ti confío» no sea para mí una fórmula vacía sino la expresión de una actitud real: la de quien ha entendido que su vida está en mejores manos que las propias.

Jesús, en ti confío.

Día 9Acción de gracias

Santa Faustina, llegamos al final de esta novena agradecidos por tu ejemplo y tu intercesión. Tú que viviste en la oscuridad interior y en la enfermedad sin perder la paz, enséñanos a nosotros, que muchas veces perdemos la paz por mucho menos, a volver siempre a la confianza.

Presenta nuestras peticiones al Corazón misericordioso de Jesús. Y si lo que pedimos no es para nuestro bien, pide tú por nosotros lo que Dios sabe que necesitamos.

Jesús, en ti confío.

Al terminar

Oración de cierre (rezar cada día)

Dios misericordioso, que en santa Faustina Kowalska diste a la Iglesia una mensajera de tu amor sin límites: concédenos, por su intercesión, que confiemos siempre en tu misericordia y que la ejerzamos hacia nuestros hermanos, para que lleguemos a participar de la plenitud de la vida que has prometido a los que te aman. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

La novena entera

Audio narrado

Los nueve días seguidos. Para escuchar solo el día que te toca, usa el botón que hay debajo de cada día.

Cuándo empieza y cómo se reza

Una novena son nueve días consecutivos de oración que preparan una fiesta. La costumbre es contarlos hacia atrás desde el día que se celebra, de modo que el noveno coincida con la víspera o con la fiesta misma.

La memoria litúrgica de santa Faustina es el 5 de octubre, aniversario de su muerte en Cracovia en 1938. Para terminar ese día, la novena empieza el 27 de septiembre. Si se prefiere que el último día sea la víspera, se adelanta al 26.

El esquema de cada jornada es el mismo y no lleva más de cinco minutos. Se reza la oración de apertura, que es idéntica los nueve días, después la meditación correspondiente al día que toca, y se cierra con la oración final, también común a todas las jornadas. Cada día termina con la jaculatoria «Jesús, en ti confío», repetida con calma.

Quien quiera puede añadir la Coronilla de la Divina Misericordia, que encaja naturalmente con el contenido de la novena, o rezarla a las tres de la tarde, la hora que el Diario señala. Ninguna de las dos cosas es obligatoria.

Conviene no confundir esta novena con la Novena a la Divina Misericordia, que es otra cosa: aquella se reza del Viernes Santo al sábado siguiente a Pascua, preparando la fiesta de la Divina Misericordia, y sus nueve días están dedicados a distintos grupos de personas. Esta prepara la fiesta de la santa.

El recorrido de los nueve días

Los nueve días no son variaciones de un mismo tema sino un itinerario con un orden deliberado.

Los tres primeros establecen el fundamento. El día primero plantea que la misericordia de Dios no encuentra límite en la gravedad de la culpa. El segundo introduce la confianza, entendida no como un sentimiento que se tiene o no se tiene sino como una decisión que se toma. El tercero lleva esa confianza al lugar donde se hace concreta, que es el sacramento de la Reconciliación.

Los días cuarto a sexto giran hacia fuera y hacia dentro a la vez. El cuarto recoge el encargo de rezar por quienes están lejos de la fe. El quinto aborda el sufrimiento, que en la vida de sor Faustina fue doble: la tuberculosis y la incomprensión dentro de su propia comunidad. El sexto se detiene en las tres de la tarde.

Los tres últimos cierran el círculo. El séptimo recuerda que la misericordia recibida obliga a ejercerla, y el Diario enumera tres formas concretas de hacerlo. El octavo trata de la imagen y de la jaculatoria. El noveno es de acción de gracias, y añade una petición que conviene leer despacio: que si lo que se ha pedido durante la novena no conviene, sea la santa quien pida lo que de verdad hace falta.

Por qué se cita el Diario por números de párrafo

A lo largo de la novena las citas aparecen como «Diario, n. 699» o «Diario, n. 1578», y no con número de página. La razón es práctica y merece explicarse, porque permite a cualquiera comprobar las citas por su cuenta.

El Diario que sor Faustina escribió entre 1934 y 1938 consta de seis cuadernos manuscritos. La edición crítica preparada en Cracovia numeró el texto por párrafos consecutivos, del 1 al 1828, y esa numeración se ha mantenido idéntica en todas las traducciones posteriores. El párrafo 699 es el mismo en la edición polaca, en la española y en la inglesa, mientras que la página 312 no coincide en ninguna de las tres.

Este detalle importa más de lo que parece en una devoción que circula sobre todo por internet, donde abundan las citas atribuidas a santa Faustina que no están en el Diario o que reproducen la traducción italiana defectuosa de los años cincuenta, la misma que motivó la prohibición del Santo Oficio en 1959. Cuando una cita lleva su número, se puede verificar. Cuando no lo lleva, conviene desconfiar.

Las meditaciones de esta novena citan pasajes de los cuadernos tercero al sexto, que son los de la etapa de madurez, escritos ya en Cracovia y en el sanatorio de Pradnik.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empieza la novena a santa Faustina?
El 27 de septiembre, para que el noveno día caiga el 5 de octubre, fiesta de la santa. Quien prefiera terminar en la víspera puede empezar el 26 de septiembre. Fuera de esas fechas también puede rezarse en cualquier momento del año por una intención concreta: los nueve días son lo esencial, no el calendario.
¿Es lo mismo que la Novena a la Divina Misericordia?
No, son dos novenas distintas. La Novena a la Divina Misericordia se reza del Viernes Santo al sábado siguiente al Domingo de Pascua y prepara la fiesta de la Divina Misericordia; cada uno de sus días está dedicado a un grupo distinto de personas. Esta prepara la fiesta de santa Faustina el 5 de octubre y sus meditaciones recorren su Diario.
¿Hay que rezar también la Coronilla durante la novena?
No es obligatorio. La novena es completa por sí sola: oración de apertura, meditación del día y oración de cierre, unos cinco minutos. Quien quiera puede añadir la Coronilla de la Divina Misericordia, que encaja bien con el contenido, o rezar a las tres de la tarde, la hora que señala el Diario.
¿Qué pasa si se olvida un día de la novena?
No invalida nada. La Iglesia no atribuye a la novena un valor mecánico que dependa de completar los nueve días sin fallar. Lo habitual es retomarla donde se dejó y continuar, o rezar dos meditaciones el día siguiente si se quiere mantener la fecha de término. La novena es una ayuda para perseverar, no una condición.

Enciende tu vela

Puedes encenderla en silencio o escribir tu intención. Es gratis y siempre lo será.

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