Novena a San Antonio de Padua
San Antonio es probablemente el santo al que más se le pide en el mundo hispano, y casi siempre por lo mismo: encontrar algo. Esta novena recorre en nueve días una biografía bastante menos previsible que su fama, la de un portugués culto que quiso ser mártir en Marruecos, acabó fregando platos en una ermita italiana por accidente y murió a los treinta y cinco años siendo el predicador más célebre de su tiempo. Se reza del 4 al 12 de junio.
Novena de nueve días a san Antonio de Padua (1195-1231), doctor de la Iglesia. Del 4 al 12 de junio, víspera de su fiesta el 13. Cada día se reza la oración de apertura, la meditación del día y la oración de cierre.
Antes de empezar
Oración de apertura (rezar cada día)
San Antonio de Padua, predicador del Evangelio y doctor de la Iglesia, tú que buscaste a Dios antes que ninguna otra cosa: acompáñanos en estos nueve días. Alcánzanos del Señor lo que te pedimos, y si no conviene, pide tú lo que de verdad necesitamos. Amén.
Día 1El que lo dejó todo dos veces
Fernando de Bulhões nació en Lisboa en 1195 en una familia acomodada. Entró primero con los canónigos de san Agustín, donde tenía biblioteca, estudio y una vida ordenada. Lo dejó todo para hacerse franciscano y marchar a predicar a Marruecos, donde enfermó a los pocos meses. Una tormenta desvió su barco a Sicilia. Nada le salió como había planeado.
Señor, cuando mis planes se tuerzan, enséñame a no leerlo como un fracaso. Que sepa, como Antonio, empezar otra vez.
San Antonio, ruega por nosotros.
Día 2El predicador que nadie esperaba
En Forlì, en 1222, faltó el predicador previsto en una ordenación y pidieron que hablara «el fraile del campo», que hasta entonces había fregado platos en una ermita. Antonio predicó y dejaron todos de comer. A partir de ese día su vida cambió de dirección.
Señor, que no esconda lo que has puesto en mí por comodidad o por miedo. Y que cuando llegue el momento de hablar, hable para servir y no para lucirme.
San Antonio, ruega por nosotros.
Día 3Las cosas perdidas
La fama de Antonio como patrono de lo perdido nace de un episodio concreto: un novicio se marchó llevándose un salterio anotado por él, y el libro volvió. De ahí una devoción popular inmensa, que a veces se queda en lo pequeño. Conviene recordar que lo que más se pierde no son las llaves.
Señor, ayúdame a recuperar lo que de verdad he perdido: la paciencia con los míos, el gusto por rezar, la confianza. Y por intercesión de Antonio, también aquello concreto que hoy busco.
San Antonio, ruega por nosotros.
Día 4El Niño en los brazos
Antonio se representa casi siempre con el Niño Jesús sobre un libro. La imagen procede del relato de una visión en Camposampiero, poco antes de su muerte, y expresa algo más que una anécdota: la Palabra que él predicaba no era una doctrina sino una persona.
Señor, que no reduzca mi fe a ideas correctas. Que detrás de cada palabra que leo en el Evangelio reconozca a alguien vivo.
San Antonio, ruega por nosotros.
Día 5La defensa de los pobres
Antonio predicó contra la usura con una dureza que hoy sorprende, y logró que el municipio de Padua aprobara en 1231 una ley que impedía encarcelar al deudor insolvente que entregara sus bienes. Su santidad no se quedó en el púlpito: cambió una norma.
Señor, que mi fe tenga consecuencias. Que no me acostumbre a lo injusto por el hecho de que sea habitual, y que haga lo que esté en mi mano donde esté.
San Antonio, ruega por nosotros.
Día 6Doctor evangélico
Pío XII lo declaró Doctor de la Iglesia en 1946 con el título de «Doctor evangélico», por el modo en que sus sermones vuelven una y otra vez al texto del Evangelio. Antonio había sido antes un estudioso, y su predicación popular nunca dejó de apoyarse en el estudio.
Señor, que no separe la fe sencilla del conocimiento serio. Dame gusto por conocerte mejor, sabiendo que estudiar también es una forma de quererte.
San Antonio, ruega por nosotros.
Día 7Morir joven
Antonio murió el 13 de junio de 1231, en Arcella, a las afueras de Padua, con treinta y cinco años. Fue canonizado once meses después, una de las canonizaciones más rápidas de la historia de la Iglesia. Su vida pública apenas duró nueve años.
Señor, enséñame a no medir mi vida por su duración sino por lo que pongo en ella. Que no aplace para más adelante lo que puedo hacer hoy.
San Antonio, ruega por nosotros.
Día 8La devoción del pan
El «pan de los pobres» nace en el siglo XIX de la promesa de una madre francesa que ofreció el peso de su hijo en pan para los necesitados. La devoción se extendió y hoy hay cepillos con ese nombre en muchas iglesias. Pedir a Antonio ha estado siempre unido a dar.
Señor, que mi petición no sea solo para mí. Que cuando pida, me acuerde de que alguien cerca necesita algo que yo puedo dar.
San Antonio, ruega por nosotros.
Día 9Acción de gracias
San Antonio, terminamos esta novena dándote gracias. Tú que fuiste estudiante, misionero frustrado, fregaplatos, predicador y doctor, y que en cada cambio encontraste la voluntad de Dios: enséñanos a reconocerla también en lo que no elegimos.
Presenta nuestras peticiones al Señor. Y si lo que pedimos no es lo mejor para nosotros, pide tú lo que sí lo sea.
San Antonio, ruega por nosotros.
Al terminar
Oración de cierre (rezar cada día)
Dios todopoderoso, que diste a tu pueblo en san Antonio de Padua un predicador insigne y un intercesor de los pobres y necesitados: concédenos, por su intercesión, vivir como cristianos y sentir tu ayuda en las dificultades. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
La novena entera
El audio recoge la novena entera. Si vas por un día concreto, el texto de arriba está separado por días.
Cuándo se reza y qué relación tiene con los trece martes
La fiesta de san Antonio es el 13 de junio. Para que el noveno día caiga en la víspera, la novena empieza el 4 de junio. Quien prefiera que el último día coincida con la fiesta empieza el 5.
Cada día lleva el mismo esquema y unos cinco minutos: oración de apertura, la meditación del día y oración de cierre, terminando con la invocación «san Antonio, ruega por nosotros».
Conviene no confundir esta novena con los trece martes, que es otra devoción distinta y bastante más larga. Los trece martes consisten en dedicar al santo trece martes consecutivos, normalmente los que preceden al 13 de junio, y la costumbre nace de que el martes fue el día de su entierro en 1231. Son prácticas independientes: se puede hacer una, la otra o las dos.
También se le reza fuera de cualquier calendario, que es lo más frecuente. La novena puede empezarse cualquier día del año por una intención concreta, porque lo que la define son los nueve días seguidos y no la fecha.
Por qué es el patrono de las cosas perdidas
La fama viene de un episodio muy concreto y muy doméstico. Antonio usaba un salterio anotado de su mano, imprescindible para preparar sus clases, y un novicio que abandonó la comunidad se lo llevó. Antonio rezó para recuperarlo. El novicio volvió, devolvió el libro y se reincorporó. Ese salterio se conserva en Bolonia.
De ahí a ser el patrono universal de las llaves, el móvil y los pendientes hay un salto considerable, pero la devoción popular funciona así: toma un episodio y lo generaliza. En el mundo hispano se le reza con fórmulas rimadas que no son litúrgicas y que cambian de un país a otro.
Vale la pena señalar algo que la propia tradición recuerda cuando se pone seria: lo que se pierde de verdad rara vez son objetos. En los sermones de Antonio, que se conservan y son extensos, el vocabulario de lo perdido y lo hallado aparece siempre referido a personas. De ahí que la meditación del tercer día de esta novena pida también por lo que no se ve.
Otra devoción muy extendida es el pan de los pobres, que no procede del siglo XIII sino del XIX: nace de la promesa de una mujer en Tolón que ofreció el peso de su hijo en pan para los necesitados. Los cepillos con ese nombre que hay en muchas iglesias vienen de ahí.
El fraile del campo que resultó ser un teólogo
Fernando de Bulhões nació en Lisboa en 1195 en una familia acomodada. Fue canónigo de san Agustín en Coímbra, con biblioteca y estudio, hasta que la llegada de los cuerpos de cinco franciscanos muertos en Marruecos le hizo cambiar de orden y de nombre. Quiso ir a predicar allí y murió en el intento sin llegar: enfermó a los pocos meses, y el barco que lo devolvía a Portugal fue desviado por una tormenta hasta Sicilia.
Acabó en una ermita cerca de Forlì haciendo trabajos de cocina. Nadie sabía lo que había estudiado. En 1222, en una ordenación, faltó el predicador previsto y pidieron que improvisara alguien. Le tocó a él. A partir de ese día Francisco de Asís le encargó enseñar teología a los frailes, y Antonio se convirtió en el predicador más escuchado de Italia y el sur de Francia.
Su predicación no fue solo devocional. Atacó la usura con dureza y consiguió que el municipio de Padua aprobara en 1231 una norma que impedía encarcelar al deudor insolvente que entregase sus bienes, una de las primeras protecciones documentadas de ese tipo.
Murió el 13 de junio de 1231 en Arcella, con treinta y cinco años. Gregorio IX lo canonizó once meses después, en mayo de 1232, una de las canonizaciones más rápidas de la historia. Pío XII lo declaró Doctor de la Iglesia en 1946 con el título de Doctor evangélico.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo empieza la novena a san Antonio de Padua?
¿Es lo mismo la novena que los trece martes de san Antonio?
¿Por qué san Antonio es el patrono de las cosas perdidas?
¿Por qué se le representa con el Niño Jesús y un libro?
Fuentes consultadas
- • Pío XII: carta apostólica Exulta Lusitania felix (1946), doctorado de san Antonio
- • Basílica pontificia de San Antonio de Padua: biografía y documentación histórica
- • Martirologio Romano: memoria de san Antonio de Padua, 13 de junio
- • Catecismo de la Iglesia Católica, n. 956 y 2683 (la intercesión de los santos)
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