Oración a San Antonio de Padua
El responsorio de san Buenaventura («Si buscas milagros, mira…») es la oración por antonomasia para pedir a san Antonio que devuelva lo perdido. Tiene casi ocho siglos de tradición franciscana, sale del Convento del Santo en Padua y todavía se canta a diario en su sepulcro.
Responsorio de san Antonio — san Buenaventura, s. XIII
Si buscas milagros, mira:
muerte y error desterrados,
miseria y demonio huidos,
leprosos y enfermos sanos.
El mar sosiega su ira,
redímense encarcelados,
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.
El peligro se retira,
los pobres van remediados;
cuéntenlo los socorridos,
díganlo los paduanos.
El mar sosiega su ira,
redímense encarcelados,
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.
Gloria al Padre,
gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo.
Ruega a Cristo por nosotros,
Antonio glorioso y santo,
para que dignos así
de sus promesas seamos.
Amén.
El Si quaeris miracula: un himno de san Buenaventura para un hermano franciscano
El responsorio que rezamos hoy se compuso a finales del siglo XIII, apenas 50 años después de la muerte de san Antonio. La autoría se atribuye tradicionalmente a san Buenaventura de Bagnoregio (1217-1274), Doctor de la Iglesia, ministro general de la Orden Franciscana entre 1257 y 1273 — el sucesor más importante de san Francisco en el primer siglo de la orden.
El texto original es en latín y comienza con la frase «Si quaeris miracula, mors, error, calamitas, daemon, lepra fugiunt, aegri surgunt sani» («Si buscas milagros: muerte, error, calamidad, demonio y lepra huyen, los enfermos se levantan sanos»). En la liturgia franciscana se canta diariamente en gregoriano ante el sepulcro de san Antonio en la Basilica del Santo de Padua, donde reposan sus restos desde 1232.
La traducción al español que rezamos en el mundo hispanohablante data del siglo XVII y se atribuye a la versificación de fray Diego de Murillo, franciscano aragonés. Conserva la métrica de cuartetas octosílabas con rima alterna —típica de la poesía religiosa española del Siglo de Oro— y respeta el contenido del original latino estrofa por estrofa.
El origen real del patronazgo de las cosas perdidas
El asocio entre san Antonio y «las cosas perdidas» no es invención popular: tiene una anécdota histórica documentada en las primeras hagiografías franciscanas, recogida ya en la Vita Prima de Juliano de Espira (c. 1232).
Siendo san Antonio profesor de teología en el convento de Bolonia, un novicio fugado se llevó consigo el salterio del santo —un códice manuscrito muy valioso que Antonio utilizaba para enseñar la Sagrada Escritura a sus hermanos novicios—. Antonio rezó pidiendo simplemente que el libro volviera. La tradición cuenta que el novicio, asaltado por una visión espantosa en el camino, regresó al convento, devolvió el salterio y pidió ser readmitido en la orden. La anécdota cuajó en la memoria franciscana como prototipo de la intercesión antoniana para «recobrar lo perdido», expresión que con el paso de los siglos se extendió primero a objetos extraviados, después a personas alejadas de la fe, y finalmente a cualquier pérdida del corazón.
La segunda estrofa del responsorio —«miembros y bienes perdidos / recobran mozos y ancianos»— es la formulación poética de ese mismo principio. Lo que san Antonio devolvía en vida —un libro, la salud, el sentido común al novicio errante— sigue devolviéndolo, según la tradición, a quien lo pide con fe.
Cuándo se reza: el 13 de junio, los trece martes y los días 13
El responsorio tiene varias ocasiones tradicionales fijadas por la piedad popular hispana:
- 13 de junio — Fiesta de san Antonio. Aniversario de su muerte en Padua en 1231. Es solemnidad en toda la Orden Franciscana y fiesta litúrgica en el calendario universal. El responsorio se canta solemnemente en todas las basílicas y parroquias antonianas, especialmente en la Basílica del Santo de Padua, donde ese día desfilan cientos de miles de peregrinos.
- Los Trece Martes a san Antonio. Devoción que consiste en rezar el responsorio durante trece martes consecutivos —recordando los trece de junio de la fiesta— pidiendo una gracia concreta. La novena moderna a san Antonio integra esta práctica en sus nueve días, y el responsorio es siempre la oración central.
- Los días 13 de cada mes. En la piedad popular española y latinoamericana, los días 13 de cada mes se dedican a una pequeña visita a san Antonio: rezar el responsorio, encender una vela, ofrecer una limosna a los pobres («el pan de san Antonio» — costumbre nacida en Toulon en 1890 que la Orden Franciscana ha mantenido viva).
- Cuando se pierde algo. El uso más coloquial: cuando se busca un objeto extraviado, el responsorio se reza una vez, en confianza filial. La práctica popular añade a veces una jaculatoria («San Antonio bendito, devuélvemelo prontito»), pero esa fórmula es del repertorio devocional informal — el responsorio es la oración litúrgicamente válida.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la oración a San Antonio para encontrar lo perdido?
¿Quién compuso la oración a San Antonio de Padua?
¿Por qué san Antonio es patrono de las cosas perdidas?
¿Cuándo es el día de San Antonio de Padua?
Fuentes consultadas
- • San Buenaventura — Responsorio Si quaeris miracula (c. 1265), texto litúrgico oficial de la Orden Franciscana
- • Juliano de Espira, Vita Prima Sancti Antonii (c. 1232) — primera hagiografía oficial; recoge la anécdota del salterio
- • Gregorio IX, bula Cum dicat Dominus (30 de mayo de 1232) — canonización de san Antonio, la más rápida de la historia
- • Pío XII, carta apostólica Exulta Lusitania felix (16 de enero de 1946) — proclamación de san Antonio como Doctor Evangélico de la Iglesia
- • Catecismo de la Iglesia Católica §§946-957 (comunión de los santos y la intercesión)