Oración a San José
La oración oficial a San José que la Iglesia católica reza desde 1889. La compuso León XIII al final de su encíclica Quamquam pluries y desde entonces se incluye en el Misal Romano y se recomienda recitar tras el rosario, especialmente durante el mes de octubre.
Oración a San José — León XIII, 1889
A ti, bienaventurado san José,
acudimos en nuestra tribulación,
y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa,
solicitamos también confiadamente tu patrocinio.
Con aquella caridad que te tuvo unido
con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios,
y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús,
humildemente te suplicamos
que vuelvas benigno los ojos
a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo,
y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.
Protege, oh providentísimo Custodio de la divina Familia,
la escogida descendencia de Jesucristo;
aleja de nosotros, oh padre amantísimo,
este flagelo de errores y vicios.
Asístenos propicio desde el cielo,
en esta lucha contra el poder de las tinieblas;
y como en otro tiempo libraste de la muerte
la vida amenazada del Niño Jesús,
así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios
de las hostiles insidias y de toda adversidad.
Y a cada uno de nosotros
protégenos con tu constante patrocinio,
para que, a ejemplo tuyo,
y sostenidos por tu auxilio,
podamos vivir y morir santamente
y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza.
Amén.
Origen: la encíclica Quamquam pluries de León XIII (1889)
La oración a San José que rezamos hoy es una pieza concreta y datada. La compuso el papa León XIII y aparece al final de su encíclica Quamquam pluries, publicada el 15 de agosto de 1889. El motivo: pedir a los fieles que rezaran a San José cada día durante todo el mes de octubre, junto con el rosario, en circunstancias particularmente difíciles para la Iglesia europea de finales del siglo XIX.
León XIII fue uno de los grandes promotores modernos de la devoción a san José. En la misma encíclica le dedicó una reflexión teológica densa: como esposo de María, como custodio del Niño Jesús y como cabeza de la Sagrada Familia, José tiene un papel singular en el plan de la salvación. La Iglesia es heredera espiritual de aquella familia, y por eso —argumenta León XIII— José es también protector universal de la Iglesia.
El texto de la oración recoge exactamente esa estructura teológica: empieza acudiendo a san José en la tribulación, invoca el vínculo entre él y María, recuerda su relación con el Niño Jesús, le pide que proteja a la Iglesia entera y termina pidiendo gracia personal para vivir y morir santamente.
Tres siglos de creciente magisterio sobre San José
La oración de León XIII se entiende mejor en su contexto: forma parte de una secuencia de gestos pontificios que, durante tres siglos, han ido elevando progresivamente la dignidad litúrgica de san José en la Iglesia.
- Pío IX lo declara Patrono Universal de la Iglesia (1870). El 8 de diciembre de 1870, en el decreto <em>Quemadmodum Deus</em>, Pío IX proclamó solemnemente a san José como patrono de toda la Iglesia católica. Era el final del Concilio Vaticano I y la pérdida de los Estados Pontificios — la Iglesia se confiaba al cuidado del que ya había custodiado a la Sagrada Familia.
- León XIII compone esta oración (1889). En <em>Quamquam pluries</em>, León XIII fija la oración que aquí presentamos y la convierte en práctica devocional habitual de octubre, junto al rosario. Es el primer texto pontificio importante de oración directa a san José.
- Juan XXIII inserta su nombre en el Canon Romano (1962). El 13 de noviembre de 1962, en plena celebración del Concilio Vaticano II, Juan XXIII decidió añadir el nombre de san José al Canon Romano —la primera plegaria eucarística de la Misa— inmediatamente después del nombre de María. Era un gesto largamente pedido y simbólicamente enorme.
- Francisco extiende su nombre a las demás plegarias eucarísticas (2013). El 1 de mayo de 2013, fiesta de san José Obrero, el papa Francisco completó el gesto de Juan XXIII insertando el nombre de san José también en las plegarias eucarísticas II, III y IV. Desde entonces, la Iglesia entera lo nombra en cada Misa del mundo, después de María.
Cuándo se reza: octubre, las dos fiestas de San José y los miércoles
La oración tiene tres marcos tradicionales bien establecidos en la piedad católica.
El primero es el mes de octubre, por explícita recomendación de León XIII en Quamquam pluries: tras cada decena del rosario o al final del rezo, los fieles añaden esta oración a san José. La práctica está viva especialmente en parroquias e institutos religiosos.
El segundo son las dos fiestas litúrgicas de san José: el 19 de marzo (San José, esposo de la Virgen María — solemnidad fija desde el siglo X) y el 1 de mayo (San José Obrero — fiesta instituida por Pío XII en 1955 como respuesta cristiana a la fiesta laica del Trabajo). En ambos días la oración aparece en novenarios y celebraciones devocionales.
El tercero es el miércoles, día tradicionalmente dedicado a san José en la piedad popular —como el sábado lo está a la Virgen y el viernes al Sagrado Corazón—. Muchos fieles incorporan la oración en su rezo personal de los miércoles, y algunas órdenes religiosas la cantan en sus capítulos semanales. La Carta apostólica Patris corde de Francisco (8 de diciembre de 2020), que abrió el Año de San José, recomendó volver a esta práctica como recurso espiritual sencillo.
Preguntas frecuentes
¿Cómo es la oración a San José?
¿Por qué se reza la oración a San José tras el rosario en octubre?
¿Cuándo es el día de San José?
¿Por qué se nombra a San José en la Misa?
Fuentes consultadas
- • León XIII, encíclica Quamquam pluries (15 de agosto de 1889) — texto fuente de la oración a San José
- • Pío IX, decreto Quemadmodum Deus (8 de diciembre de 1870) — declaración de San José como Patrono Universal de la Iglesia
- • Juan XXIII, decreto Novis hisce temporibus (13 de noviembre de 1962) — incorporación del nombre de San José al Canon Romano
- • Francisco, Carta apostólica Patris corde (8 de diciembre de 2020) — sobre la figura de San José
- • Catecismo de la Iglesia Católica §§531-534 (la Sagrada Familia y la vida oculta de Jesús)