De Oración
A la Virgen María

Letanías Lauretanas

Las Letanías Lauretanas son la oración mariana más antigua que sigue rezándose a diario en la Iglesia. Reúnen medio centenar de títulos de la Virgen María, ordenados en bloques, que se recitan alternando la invocación con la respuesta «ruega por nosotros». Se llaman lauretanas porque su forma actual se fijó en el santuario de Loreto, en Italia, donde se cantan documentadamente desde el siglo XVI. Se rezan tradicionalmente al terminar el Rosario.

Redacción de De OraciónPublicado el 20 sept 2026Revisado el 20 sept 20267 min de lectura✦ Fuentes litúrgicas citadas

Texto oficial de la Santa Sede, versión española. Incluye las tres invocaciones añadidas por el papa Francisco en junio de 2020 (Madre de la misericordia, Madre de la esperanza y Consuelo de los migrantes).

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la misericordia,
Madre de la divina gracia,
Madre de la esperanza,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consuelo de los migrantes,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Oración final
Te rogamos nos concedas,
Señor Dios nuestro,
gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión
de la bienaventurada siempre Virgen María,
vernos libres de las tristezas de la vida presente
y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Audio narrado

Qué son las letanías y por qué se llaman lauretanas

Una letanía es una forma de oración construida sobre la alternancia entre quien preside y la asamblea: uno enuncia una invocación breve y los demás responden siempre lo mismo. La palabra viene del griego litaneia, súplica. Es una estructura antiquísima, anterior al cristianismo, que la Iglesia adoptó muy pronto porque permite rezar en comunidad sin necesidad de libro: la respuesta se aprende en la primera repetición.

El apellido «lauretanas» procede de Loreto, la localidad italiana de las Marcas donde se venera la Santa Casa. Allí están documentadas por escrito desde 1531, y el santuario las cantaba los sábados. No fueron inventadas en Loreto: circulaban versiones de letanías marianas al menos desde el siglo XII, con listas de títulos que variaban de una diócesis a otra y que en algunos casos llegaron a ser extensísimas. Lo que ocurrió en Loreto fue la fijación de una versión concreta que acabó imponiéndose.

El paso decisivo lo dio el papa Sixto V, que en 1587 aprobó oficialmente el texto lauretano, y sobre todo Clemente VIII, que en 1601 prohibió el uso público de cualquier otra letanía mariana que no fuera esta. Aquella decisión, tomada para poner orden en una proliferación devocional difícil de controlar, convirtió al formulario de Loreto en el único texto mariano letánico de uso universal.

La estructura interna: cómo están ordenados los títulos

Las letanías no son una lista aleatoria. Tienen una arquitectura reconocible que ayuda a entender lo que se está rezando y que se aprecia al leerlas seguidas.

Abren con el Kyrie, la súplica de misericordia dirigida a Cristo, y con la invocación a las tres personas de la Trinidad. Es importante notar el orden: antes de dirigirse a María, la oración se dirige a Dios. La letanía mariana está enmarcada en una oración trinitaria, y ese marco explicita la doctrina católica sobre la intercesión de los santos, que nunca sustituye la oración a Dios sino que la acompaña.

Después vienen los bloques marianos propiamente dichos. Primero los títulos de maternidad, que arrancan en «Santa María» y desarrollan el papel de María como Madre. Luego los títulos de virginidad. A continuación el bloque más característico y el que más desconcierta a quien lo lee por primera vez: las imágenes simbólicas tomadas del Antiguo Testamento y de la tradición patrística, como el espejo, la torre, la casa de oro o el arca. Después los títulos de patrocinio, donde María aparece como auxilio en situaciones concretas. Y finalmente la larga serie de invocaciones como Reina, que culmina en «Reina de la paz».

Cierran el Cordero de Dios, tomado de la liturgia de la Misa, un versículo con su respuesta y una oración final. La letanía vuelve así a su punto de partida: empieza y termina dirigiéndose a Cristo.

Las imágenes bíblicas: torre de marfil, arca, casa de oro

El bloque de títulos simbólicos es el que más preguntas genera, porque las imágenes resultan opacas para un lector actual. Todas proceden del Antiguo Testamento, leído por los Padres de la Iglesia en clave mariana.

«Torre de David» y «Torre de marfil» vienen del Cantar de los Cantares, donde describen la belleza y la fortaleza de la amada. La exégesis patrística las aplicó a María entendiendo la torre como imagen de una defensa que no ha sido tomada. «Casa de oro» remite al templo de Salomón, revestido de oro por dentro, y expresa que María fue el lugar donde Dios habitó. «Arca de la Alianza» es la más densa teológicamente: el arca contenía las tablas de la Ley, y la tradición vio en María el arca que llevó dentro de sí al Verbo.

«Rosa mística» pertenece a otro registro, el de la poesía medieval, donde la rosa sin espinas simbolizaba a la criatura preservada de la culpa. «Estrella de la mañana» es la que precede al sol sin ser el sol, imagen que la tradición aplicó a María como anuncio de Cristo. «Puerta del cielo» procede de la visión de Jacob en Betel.

Ninguna de estas imágenes pretende ser una definición. Funcionan acumulativamente: cada una ilumina un aspecto, y la letanía las encadena sin explicarlas porque su eficacia está justamente en la sucesión.

Las invocaciones añadidas en 2020 y cómo se reza hoy

El texto de las letanías no está cerrado. A lo largo de los siglos los papas han ido incorporando invocaciones nuevas en respuesta a circunstancias concretas: León XIII añadió «Reina del Santísimo Rosario», Benedicto XV incorporó «Reina de la paz» durante la Primera Guerra Mundial, y Pío XII sumó «Reina asunta a los cielos» tras definir el dogma de la Asunción en 1950. Juan Pablo II añadió «Reina de la familia» en 1995.

La modificación más reciente es de junio de 2020. Por disposición del papa Francisco, la Congregación para el Culto Divino comunicó la incorporación de tres invocaciones: «Madre de la misericordia», «Madre de la esperanza» y «Consuelo de los migrantes». Las dos primeras se sitúan en el bloque de títulos de maternidad y la tercera entre los de patrocinio. Muchas ediciones impresas y páginas web siguen difundiendo la versión anterior, así que conviene comprobar la fecha de cualquier texto que se consulte.

En cuanto al modo de rezarlas, lo habitual es recitarlas al terminar el Rosario, después del último misterio. Un lector enuncia cada invocación y los demás responden «ruega por nosotros», con las respuestas propias del Kyrie y del Cordero de Dios en sus lugares. También se cantan, y existe una melodía gregoriana propia recogida en el Liber Usualis. Rezadas en privado no cambia nada salvo que la misma persona dice invocación y respuesta.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se rezan las Letanías Lauretanas?
Lo tradicional es rezarlas al terminar el Rosario, después del último misterio y antes de la oración final. También se usan en la Misa votiva de la Virgen, en las procesiones marianas y en el mes de mayo. En el santuario de Loreto se cantan los sábados desde el siglo XVI. Rezarlas por devoción privada en cualquier momento es igualmente válido.
¿Cuántas invocaciones tienen las Letanías Lauretanas?
El texto oficial actual reúne alrededor de cincuenta y cinco invocaciones marianas, sin contar el Kyrie inicial, las invocaciones trinitarias, el Cordero de Dios ni la oración final. El número ha variado a lo largo de los siglos porque distintos papas han ido añadiendo títulos, la última vez en junio de 2020.
¿Qué invocaciones añadió el papa Francisco en 2020?
Tres: «Madre de la misericordia», «Madre de la esperanza» y «Consuelo de los migrantes». La comunicación la hizo la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el 20 de junio de 2020. Las dos primeras se colocan en el bloque de títulos de maternidad y la tercera entre los títulos de patrocinio, junto a «Consoladora de los afligidos».
¿Por qué se llaman lauretanas?
Por el santuario de Loreto, en la región italiana de las Marcas, donde se venera la Santa Casa y donde esta versión concreta del formulario está documentada desde 1531. Existían letanías marianas anteriores y muy variadas, pero el texto de Loreto fue el que aprobó Sixto V en 1587 y el que Clemente VIII impuso como único de uso público en 1601.
¿Qué significa «torre de marfil» o «arca de la Alianza»?
Son imágenes tomadas del Antiguo Testamento y leídas en clave mariana por los Padres de la Iglesia. «Torre de marfil» procede del Cantar de los Cantares y expresa una fortaleza que no ha sido tomada. «Arca de la Alianza» remite al arca que contenía las tablas de la Ley: así como el arca guardaba la palabra de Dios, María llevó dentro de sí al Verbo. No son definiciones sino imágenes que se acumulan y se iluminan entre sí.

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