Salve Regina
Antífona mariana del siglo XI que cierra el rosario y las Completas de la Liturgia de las Horas. Atribuida tradicionalmente a Hermann el Tullido, monje benedictino de Reichenau. Es la más conocida de las cuatro grandes antífonas marianas con que la Iglesia despide cada noche a María.
Salve Regina — versión católica oficial
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa,
oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Origen: un monje del siglo XI en la abadía de Reichenau
La autoría de la Salve Regina es una de las cuestiones más discutidas de la historia de la liturgia mariana, pero la tradición benedictina la atribuye a Hermann Contractus —Hermann el Tullido— monje de la abadía de Reichenau (en el lago Constanza, sur de la actual Alemania), muerto en 1054. Hermann padecía una parálisis severa desde la infancia y, a pesar de ello, fue uno de los grandes eruditos del siglo XI: matemático, astrónomo, cronista y compositor.
La atribución no es unánime. Otros nombres aparecen en las fuentes medievales: Adhemar de Le Puy (✝1098), obispo francés y predicador de la Primera Cruzada, y Pedro de Compostela, monje del siglo XII. Lo que sí parece histórico es que el texto cristaliza en su forma actual entre los siglos XI y XII, en el ambiente monástico centroeuropeo.
Quien la lanzó al uso universal fue San Bernardo de Claraval y la orden cisterciense en el siglo XII. Bernardo —el gran predicador mariano de la Edad Media— hizo de la Salve la antífona final de las Completas en todos los monasterios cistercienses. De ahí pasó a las demás órdenes, a los seculares y, finalmente, a toda la Iglesia latina.
Las cuatro antífonas marianas del año litúrgico
La Salve no es la única antífona con la que la Iglesia se despide de María cada noche. Son cuatro, repartidas a lo largo del año litúrgico, una para cada estación:
- Alma Redemptoris Mater. Desde el primer domingo de Adviento hasta el 2 de febrero (fiesta de la Presentación). «<em>Madre del santo Redentor, puerta del cielo siempre abierta…</em>»
- Ave Regina Caelorum. Desde el 2 de febrero hasta el Triduo Pascual (cuaresma). «<em>Salve, Reina de los cielos, salve, Señora de los ángeles…</em>»
- Regina Caeli. Durante todo el tiempo pascual (de Pascua a Pentecostés). «<em>Reina del cielo, alégrate, aleluya, porque el Señor a quien mereciste llevar, aleluya, ha resucitado según su palabra, aleluya.</em>»
- Salve Regina. Desde el lunes después de Pentecostés hasta el inicio de Adviento (es decir, durante todo el tiempo ordinario, más de seis meses al año). Es la que más cantamos por simple cuestión de calendario.
La Salve en el rosario
La incorporación de la Salve al final del rosario se debe a San Pío V, que en 1568 reformó el Misal y el Breviario Romanos y fijó la forma del rosario que rezamos hoy. Hasta entonces, el rosario terminaba con un Padre Nuestro y un Ave María; Pío V añadió la Salve Regina como antífona conclusiva, dándole así el lugar que ocupa en la piedad popular hasta nuestros días.
En la práctica devocional moderna, la Salve se reza tras los cinco misterios (gozosos, luminosos, dolorosos o gloriosos según el día), después de las Letanías Lauretanas, y antes de la oración final por las intenciones del Papa. Es, por así decirlo, la última palabra que el rosario dirige a María cada día — y por eso a menudo se canta, no se reza, especialmente en las celebraciones colectivas.
Preguntas frecuentes
¿Cómo es la oración de la Salve completa?
¿Quién compuso la Salve Regina?
¿Por qué se llama «Salve Regina»?
¿Cuándo se reza la Salve Regina?
Fuentes consultadas
- • Liber Usualis — texto y melodía gregoriana oficial de la Salve Regina (tono solemne y tono simple)
- • Catecismo de la Iglesia Católica §2677 (sobre las oraciones marianas y su estructura)
- • Misal Romano de San Pío V (1568) — incorporación de la Salve como antífona final del rosario
- • Liturgia de las Horas — Antífonas marianas finales por estación litúrgica