Novena a Santa Marta
De santa Marta todo el mundo recuerda la queja, pero lo más grande que dijo fue otra cosa: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios». Es la misma confesión de fe que hace Pedro, pronunciada por una mujer de pie en un camino con su hermano todavía en el sepulcro. Esta novena recorre en nueve días a la Marta del Evangelio, que es bastante más que la hermana atareada. Se reza del 20 al 28 de julio.
Novena de nueve días a santa Marta de Betania, hermana de María y Lázaro. Del 20 al 28 de julio, víspera de su fiesta el 29. Meditaciones tomadas de Lucas 10 y Juan 11-12.
Antes de empezar
Oración para todos los días
Santa Marta, que recibiste a Jesús en tu casa de Betania y le serviste la mesa: acoge estos nueve días de oración. Tú que supiste decir en voz alta lo que creías cuando todo parecía perdido, alcánzanos esa misma fe y esa misma franqueza. Amén.
Día 1La que abrió la puerta
«Entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa» (Lc 10,38). El relato empieza con un gesto doméstico y enorme: alguien abre la puerta. Marta aparece siempre así, haciendo sitio.
Señor, que mi casa sea de las que se abren. Y que no espere a tenerla perfecta para dejar entrar a nadie.
Santa Marta, ruega por nosotros.
Día 2Marta, Marta
La escena que todos recuerdan es la queja. Marta trabaja, María escucha, y Marta protesta. Jesús le responde con su nombre repetido, que en la Biblia es siempre señal de cariño: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas» (Lc 10,41).
Señor, no me reprendes por trabajar sino por agobiarme. Enséñame a hacer lo que toca sin esa inquietud que no sirve de nada.
Santa Marta, ruega por nosotros.
Día 3Lo que no se le quitó a María
Conviene leer bien el final: Jesús no dice que servir esté mal, dice que María ha elegido la mejor parte y que no se le quitará. No hay reproche al trabajo de Marta, hay una advertencia sobre el alma con que se hace.
Señor, líbrame de medir mi valía por lo ocupado que estoy. Que no confunda estar atareado con estar sirviendo.
Santa Marta, ruega por nosotros.
Día 4La hermana que reprocha
Cuando muere Lázaro, Marta sale al camino y le dice a Jesús lo que piensa: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano» (Jn 11,21). No hay sumisión en esa frase, hay dolor y reproche. Y Jesús no se ofende.
Señor, dame rezar con esa libertad. Que pueda decirte lo que de verdad siento, incluso cuando lo que siento es que llegaste tarde.
Santa Marta, ruega por nosotros.
Día 5La confesión de Marta
Pocos versículos después viene lo más grande de su vida: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios» (Jn 11,27). Es la misma confesión de fe que hace Pedro en los sinópticos, y aquí la pronuncia una mujer, de pie en un camino, con su hermano todavía en el sepulcro.
Señor, que crea cuando creer es fácil y también cuando no se ve nada. Dame la fe de Marta, que no esperó al milagro para decirlo.
Santa Marta, ruega por nosotros.
Día 6Volver a servir la mesa
Después de todo aquello, el evangelio la vuelve a nombrar en lo mismo: «Marta servía» (Jn 12,2). No cambió de oficio ni se le dio un papel más lucido. Siguió haciendo lo suyo, ahora sin agobio.
Señor, que no espere un encargo más importante para hacer bien el que tengo.
Santa Marta, ruega por nosotros.
Día 7Los que trabajan en casa de otros
La tradición la hizo patrona de cocineros, hosteleros, amas de casa y empleadas domésticas. Es decir, de gente cuyo trabajo casi nunca se ve y casi nunca se agradece.
Señor, te encomiendo a quienes trabajan sirviendo a otros, y a los que lo hacen en condiciones injustas. Que yo no sea de los que dan ese trabajo por supuesto.
Santa Marta, ruega por nosotros.
Día 8Marta, María y Lázaro
En 2021, el papa Francisco dispuso que el 29 de julio se celebrara a los tres hermanos juntos y no solo a Marta. La razón que dio es sencilla: en esa casa de Betania Jesús encontró amistad, y la amistad no se reparte por separado.
Señor, gracias por las casas donde me han acogido sin pedirme nada. Y haz de la mía una de esas.
Santa Marta, ruega por nosotros.
Día 9Acción de gracias
Santa Marta, terminamos esta novena. Gracias por estos nueve días y por tu ejemplo, que es el de alguien que hizo lo de siempre con una fe fuera de lo común.
Presenta nuestras peticiones a Jesús, que fue huésped en tu casa. Y si lo que pedimos no nos conviene, pide tú por nosotros lo que Dios sabe que necesitamos.
Santa Marta, ruega por nosotros.
Al terminar
Oración de cierre (todos los días)
Dios todopoderoso, cuyo Hijo fue recibido como huésped en casa de santa Marta: concédenos, por su intercesión, servirte en nuestros hermanos con fe sincera y merecer ser acogidos un día en tu casa. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
La novena entera
El audio recoge la novena entera. Si vas por un día concreto, el texto de arriba está separado por días.
Cuándo se reza y qué se celebra el 29 de julio
La fiesta de santa Marta es el 29 de julio. Para que el noveno día caiga en la víspera, la novena empieza el 20 de julio. Quien prefiera terminar el día de la fiesta empieza el 21.
Desde 2021 el 29 de julio se celebra a los tres hermanos juntos: santa Marta, santa María y san Lázaro. El cambio lo dispuso el papa Francisco mediante un decreto de la Congregación para el Culto Divino, con un razonamiento sencillo y bonito: en aquella casa de Betania Jesús encontró amistad, y la amistad no se reparte por separado. Hasta entonces el calendario romano celebraba solo a Marta ese día.
Cada jornada lleva unos cinco minutos: oración de apertura, que es igual los nueve días, meditación del día y oración de cierre, terminando con «santa Marta, ruega por nosotros». Fuera de julio puede rezarse en cualquier momento por una intención concreta.
Conviene saber que en el mundo hispano la novena a santa Marta se reza mucho los martes, por la costumbre de dedicarle ese día de la semana, y que en muchos sitios se hace también en los nueve martes seguidos en lugar de nueve días.
La frase que nadie recuerda y que es lo más grande que dijo
A Marta se la conoce por una escena y es una pena, porque la escena no es la importante.
La conocida es Lucas 10,38-42: Marta trabaja, María escucha sentada, Marta protesta y Jesús le responde «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas». Conviene leer bien lo que dice y lo que no dice. No reprocha el trabajo, reprocha el agobio. El verbo que usa el texto griego apunta a la dispersión, a estar tirada en varias direcciones. Y la frase sobre María no es una comparación humillante: es la constatación de que lo que ella ha elegido no se le va a quitar.
Lo grande viene en el otro evangelio. En Juan 11, cuando ha muerto Lázaro, Marta sale al camino y le suelta a Jesús un reproche sin anestesia: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano». No hay sumisión ahí. Y unos versículos después, antes de cualquier milagro, con su hermano todavía enterrado, dice: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo» (Jn 11,27).
Esa es, palabra por palabra, la misma confesión de fe que los evangelios sinópticos ponen en boca de Pedro en Cesarea de Filipo. La diferencia es que Pedro la hace en un momento tranquilo y Marta la hace en el peor día de su vida.
El evangelio la vuelve a nombrar una vez más, y es significativo: «Marta servía» (Jn 12,2). No cambió de oficio.
La «Santa Marta dominadora» no es esta santa
Hay que decirlo claro porque mucha gente llega buscando precisamente eso y merece una respuesta honesta.
En varios países de América Latina circula una devoción llamada «Santa Marta dominadora» o «Santa Marta la dominadora», con oraciones para someter la voluntad de otra persona, atar a una pareja o doblegar a un enemigo. Se vende con velas de colores, se acompaña de rituales y aparece en contextos de santería y de magia popular.
Eso no es la santa del Evangelio ni tiene nada que ver con la fe católica. Es un sincretismo que toma el nombre de Marta y le cuelga una función que la Iglesia no reconoce ni puede reconocer. La razón de fondo no es de etiqueta: la oración cristiana nunca pide anular la libertad de otra persona, porque esa libertad es justamente lo que Dios respeta incluso cuando le cuesta caro.
La Marta de Betania es otra cosa. Es la mujer que abre la puerta de su casa, que discute con Jesús de tú a tú, que confiesa la fe antes de ver el milagro y que después vuelve a servir la mesa. A ella se le pide lo que se le pide a cualquier santo: que interceda.
Si alguien ha llegado hasta aquí buscando lo primero, esta novena no sirve para eso y no hay ninguna versión de ella que sirva.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo empieza la novena a santa Marta?
¿Por qué el 29 de julio se celebra ahora a Marta, María y Lázaro?
¿Es lo mismo santa Marta que la «Santa Marta dominadora»?
¿Qué dijo Jesús exactamente a santa Marta?
¿De qué es patrona santa Marta?
Fuentes consultadas
- • Congregación para el Culto Divino: decreto sobre la celebración conjunta de santa Marta, María y Lázaro (2021)
- • Evangelio de Lucas 10, 38-42 y de Juan 11, 1-44 y 12, 1-3
- • Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2111 (la superstición) y n. 2117 (la magia)
- • Congregación para el Culto Divino: Directorio sobre piedad popular y liturgia (2002)
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