Oración a Santa Rita de Casia
La agustina del siglo XV a la que acuden cuando todo parece perdido. Esposa de un hombre violento, madre que perdió a sus hijos, monja que recibió en su frente la herida de la corona de espinas: Santa Rita conoce el sufrimiento desde dentro y por eso intercede con tanto poder.
Oración tradicional a Santa Rita de Casia (devocionario católico)
Oh poderosa Santa Rita, llamada Abogada de los casos desesperados,
socorredora en la última esperanza, refugio y salvación en el dolor,
que conduce al abismo del delito y de la desesperación:
con toda la confianza en tu celestial poder,
recurro a ti en el caso difícil e imprevisto
que oprime dolorosamente mi corazón.
Dime, oh Santa Rita, ¿no me vas a ayudar tú?,
¿no me vas a consolar?
¿Vas a alejar tu mirada y tu piedad
de mi corazón, tan sumamente atribulado?
¡Tú también sabes lo que es el martirio del corazón!
Por las atroces penas, por las amargas lágrimas
que santamente derramaste, ven en mi ayuda.
Habla, ruega, intercede por mí,
que no me atrevo a hacerlo,
al Corazón de Dios, Padre de misericordia
y fuente de toda consolación.
Presentada es seguro que me escuchará:
y yo me valdré de este favor
para mejorar mi vida y mis costumbres,
para cantar en la tierra y en el cielo
las misericordias divinas.
Amén.
Esposa, viuda y monja: las tres vidas de Santa Rita
Pocas hagiografías concentran tanta experiencia humana como la de Rita Lotti, nacida hacia 1381 en Roccaporena, una aldea de montaña en la Umbría italiana, muy cerca de Cascia.
Desde niña quiso consagrarse a Dios, pero sus padres, ya mayores, decidieron casarla. Rita obedeció. Su esposo —cuyo nombre la tradición recoge como Paolo Mancini— era conocido por su carácter violento. Rita vivió ese matrimonio como una vocación particular: la de transformar, con paciencia y oración, a un hombre difícil. La hagiografía recoge que, al cabo de los años, el marido suavizó su carácter. Murió, sin embargo, de forma violenta —quizás en una riña— dejando a Rita viuda con dos hijos jóvenes.
Los hijos heredaron el temperamento vengativo del padre y amenazaban con vengar la muerte de su progenitor. Rita rezó para que Dios se los llevara antes de que cayeran en el pecado de sangre. Murieron los dos jóvenes poco después, sin haber ejecutado la venganza. Un giro que la piedad popular interpretó siempre como respuesta directa a la oración de su madre.
Libre de sus obligaciones familiares, Rita pidió ingresar tres veces en el convento agustino de Santa María Magdalena en Cascia. Tres veces fue rechazada porque las reglas no admitían viudas. La tradición narra que, en la tercera ocasión, fue transportada milagrosamente de noche hasta el interior del convento. Las monjas, ante el hecho, aceptaron recibirla. Vivió allí cuarenta y cuatro años más, hasta su muerte el 22 de mayo de 1457.
La espina en la frente: el estigma y la unión con la Pasión de Cristo
El rasgo más característico de la iconografía de Santa Rita es la llaga en la frente: una herida que la tradición presenta como participación mística en la corona de espinas de Cristo.
El relato hagiográfico sitúa el episodio un día en que Rita meditaba ante un crucifijo y pidió a Jesús poder compartir alguna de sus penas. Una espina se desprendió —según el relato— de la corona del Cristo tallado y se clavó en su frente. La herida permaneció abierta durante el resto de su vida, supurando constantemente. Solo la cerró temporalmente cuando, años antes de morir, realizó una peregrinación a Roma para la canonización de San Nicolás de Tolentino (1446): se lo pidió para poder hacer el viaje sin llamar la atención y Dios se la concedió.
Este tipo de estigma parcial —distinto del estigma completo de las cinco llagas, como el de Francisco de Asís— se enmarca en la tradición mística de la conformatio Christi: la unión espiritual con los sufrimientos de la Pasión que la teología católica considera una de las formas más altas de vida contemplativa.
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que «los santos ya glorificados [...] no cesan de interceder por nosotros ante el Padre» (CIC § 956). Rita es precisamente el modelo de quien, habiendo cargado el peso del sufrimiento terreno, ejerce esa intercesión con conocimiento de causa.
«Abogada de los imposibles»: por qué se le piden causas perdidas
El título Abogada de los casos imposibles o santa de lo imposible no aparece en los documentos litúrgicos oficiales, sino que nació en la devoción popular, probablemente a partir del siglo XVI, cuando se extendió la fama de los milagros obrados por su intercesión antes y después de su canonización.
La canonización no fue rápida. Rita fue beatificada por León X en 1627 (más de 170 años después de su muerte), pero su proceso de canonización quedó interrumpido durante décadas. Cuando por fin fue canonizada por León XIII el 24 de mayo de 1900, se convirtió en la primera mujer canonizada en el siglo XX naciente, y la devoción popular registró aquella aprobación solemne como una ratificación de los favores que las generaciones anteriores le habían atribuido.
El arraigo de esta advocación en el mundo hispanohablante tiene raíces concretas: los misioneros agustinos llevaron la devoción a América en los siglos XVI y XVII, y la tradición de invocar a Santa Rita en causas «desesperadas» se consolidó especialmente en México, Colombia y Argentina, donde su fiesta del 22 de mayo sigue siendo de las más celebradas del santoral.
Teológicamente, lo que la oración le pide a Santa Rita no es que Dios cambie sus planes, sino que, como intercesora que conoce el sufrimiento desde adentro, eleve ante Dios una súplica que el creyente siente incapaz de formular por sí solo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la fiesta de Santa Rita?
¿Por qué se llama santa de los imposibles?
¿Qué se le pide a Santa Rita?
¿Santa Rita está canonizada por la Iglesia Católica?
Fuentes consultadas
- • ACI Prensa — Oración a Santa Rita de Casia (devocionario)
- • Catholic.net — Rita de Casia, Santa (ficha hagiográfica)
- • Martirologio Romano — 22 de mayo, memoria de Santa Rita de Casia
- • Catecismo de la Iglesia Católica § 956 — intercesión de los santos ya glorificados
- • León XIII — Bula de canonización de Santa Rita de Casia, 24 de mayo de 1900