De Oración
A los santos

Oración a San Expedito

El mártir romano que, según la tradición, fue tentado por el demonio a aplazar su conversión hasta «mañana» y respondió pisándole el cuervo: «¡Hoy, no mañana!». Patrono universal de las causas urgentes, las decisiones que no admiten demora y las peticiones que parecen imposibles. Fiesta el 19 de abril.

Redacción de De OraciónPublicado el 3 jun 2026Revisado el 3 jun 20266 min de lectura✦ Fuentes litúrgicas citadas

Súplica tradicional a San Expedito (devocionario católico)

¡Glorioso San Expedito,
mártir y protector nuestro!

Conociendo tu valimiento ante Dios,
vengo a presentarte mi súplica.

Tú conoces mi necesidad más urgente,
la que hoy pongo en tus manos.

Espero que me alcances ante Dios
una pronta solución.
Deseo sentir hoy mismo tu protección.

(Pausa en silencio para expresar la petición concreta.)

A la vez te pido que me obtengas del Señor
una fe firme que jamás desfallezca,
una caridad ardiente que me inflame
en su amor y en el amor a los demás,
y una esperanza alegre
aun en medio de mis problemas.

Tú, que en la hora suprema
elegiste hoy y no mañana,
enséñame a no aplazar el bien,
a decidirme por Cristo sin demoras
y a confiar en su providencia.

Lo suplico por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
Audio narrado

Quién fue San Expedito — la historia que conocemos

La devoción a San Expedito es antigua y muy extendida, pero la información biográfica que ha llegado hasta nosotros es escasa y cabe ser honestos al respecto. Según la tradición conservada en los Acta Sanctorum de los Bolandistas (siglos XVII-XVIII), Expedito fue un centurión romano del siglo IV, comandante de la Legio XII Fulminata con base en Melitene (la actual Armenia turca), que se convirtió al cristianismo durante la persecución de Diocleciano y fue decapitado el 19 de abril del año 303 por negarse a sacrificar a los dioses paganos.

La anécdota más famosa de su passio tradicional es la del cuervo y el lema «Hodie / Cras». En el momento de su decisión de convertirse, el demonio se le habría aparecido en forma de cuervo gritando «Cras! Cras!» (en latín: «¡Mañana! ¡Mañana!»), tentándole a aplazar la conversión un día más. Expedito habría pisado al cuervo y respondido «Hodie!» (¡Hoy!), eligiendo a Cristo sin demora. Esa escena se ha vuelto la iconografía clásica del santo: vestido de centurión romano, sosteniendo una cruz con la inscripción HODIE y pisando un cuervo con la palabra CRAS.

Es honesto reconocer que la historicidad de la figura ha sido discutida por estudiosos del siglo XIX y XX. Los Bolandistas mismos manejaron la hipótesis de una posible confusión entre nombres en los Martyrologium antiguos. Sin embargo, la Iglesia mantiene el culto público a San Expedito en su calendario, incluido en el Martirologio Romano vigente con fiesta el 19 de abril, y su devoción no ha sido nunca suprimida ni desaconsejada por la Santa Sede.

Por qué se le invoca para causas urgentes — el sentido del «Hodie»

El núcleo espiritual de la devoción a San Expedito no está en la biografía —que conocemos mal— sino en la lección pastoral del «Hodie / Cras»: la urgencia de elegir el bien hoy, sin posponerlo al «mañana» que nunca llega.

  1. Contra la procrastinación espiritual. La tentación más universal del corazón humano es aplazar la conversión: «mañana rezaré», «mañana dejaré ese vicio», «mañana llamaré a mi madre». San Agustín la diagnosticó en sus Confesiones con la frase «no todavía, no todavía». San Expedito, según la tradición, eligió hoy mismo. La oración pide esa misma gracia: no aplazar el bien, no diferir la decisión por Cristo.
  2. Para situaciones que no admiten demora real. Más allá de la metáfora, la piedad popular ha aplicado la devoción a las causas urgentes en sentido material: una intervención quirúrgica al día siguiente, una decisión judicial inminente, un pago que vence, una entrevista de trabajo crítica, un examen del que depende un curso. El sentido es: no tengo tiempo de esperar otra novena de nueve días, necesito el cielo hoy.
  3. Causas justas — no cualquier urgencia. La tradición ha insistido en un matiz que es importante: San Expedito es patrono de las causas urgentes y justas, no simplemente urgentes. Su intercesión no es un atajo para conseguir lo que uno quiere a cualquier precio, sino una petición de que la voluntad de Dios se cumpla pronto y bien, especialmente cuando el tiempo aprieta. Esa orientación se conserva explícitamente en la oración tradicional, que pide la pronta solución «para gloria de Dios, resplandor de tu nombre y bien de mi alma», no para satisfacción individual.
  4. El acto de gracias posterior. Existe una tradición popular de comprometerse a propagar la devoción cuando se ha recibido el favor: publicar agradecimiento, encargar una misa, regalar una estampa. No es magia ni do-ut-des — es la misma lógica del evangelio: «¿No fueron diez los curados? ¿Dónde están los otros nueve?» (Lc 17, 17). Dar gracias es parte esencial de la oración cristiana.

Difusión histórica — de Sicilia a Brasil

Aunque la devoción es antigua, su difusión moderna tiene cronología documentada:

  • Siglos III-VI — culto local en Armenia y Sicilia. El culto a San Expedito está atestiguado desde los primeros siglos cristianos en el oriente romano (Melitene, su lugar de martirio) y se difundió por las costas mediterráneas. En Sicilia, especialmente en Acireale, hay testimonios de devoción ininterrumpida desde el siglo XIV.
  • Siglo XVIII — explosión en Italia, Francia y Alemania. La devoción se reaviva con fuerza tras el descubrimiento (h. 1781) de unas reliquias atribuidas a Expedito en las catacumbas romanas, enviadas por el papa Pío VI al convento de la Visitación de París y a otros conventos europeos. Desde París se difunde por toda Francia, donde se le construyen capillas y se le adoptan como patrón profesional de comerciantes, marineros, jueces y abogados —oficios donde el tiempo apremia.
  • Siglos XIX-XX — América Latina. Inmigrantes italianos llevan la devoción a Brasil (hoy es uno de los santos más invocados, especialmente en Río de Janeiro y São Paulo), Argentina (parroquias dedicadas en Buenos Aires y Mendoza), Perú y Chile. En Brasil su fiesta (19 de abril) es la «fiesta de los apurados» y miles de fieles peregrinan ese día a las iglesias dedicadas al santo.
  • Reliquia en Mendoza, Argentina. La Iglesia San Cayetano de Mendoza conserva desde 1898 una reliquia auténtica de San Expedito traída de Roma. Es uno de los focos más importantes de la devoción en el cono sur, con peregrinaciones todos los 19 de cada mes y una procesión solemne el 19 de abril.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de San Expedito?
El 19 de abril, fecha de su martirio según la tradición (año 303, durante la persecución de Diocleciano). En esta fecha se reza la misa votiva del santo en muchas parroquias y se organiza la fiesta de los apurados en Brasil y Argentina, con peregrinaciones a los santuarios dedicados. Su nombre figura en el Martirologio Romano vigente. La devoción incluye también la tradición de «los 19»: rezar al santo el día 19 de cada mes como recordatorio mensual, especialmente cuando se está esperando una respuesta a una petición concreta.
¿Es San Expedito un santo reconocido por la Iglesia?
Sí. Su nombre figura en el Martirologio Romano con fiesta el 19 de abril, su culto es público y nunca ha sido suprimido por la Santa Sede. Existen iglesias y capillas dedicadas a él en Roma, París, Brasil, Argentina y Perú, con reliquias autenticadas. Es honesto reconocer que algunos estudiosos del siglo XIX-XX han discutido aspectos de su biografía y la historicidad del relato del cuervo, pero la Iglesia mantiene el culto. La devoción a San Expedito es plenamente católica, distinta de devociones populares no reconocidas (como la santa Muerte o el Gauchito Gil).
¿Qué significan las palabras «Hodie» y «Cras» en su iconografía?
Son las palabras latinas para «HOY» («Hodie») y «MAÑANA» («Cras»). La iconografía clásica de San Expedito lo representa vestido de centurión romano, sosteniendo una cruz con la inscripción «HODIE» en la mano derecha y pisando un cuervo que lleva una cinta con la palabra «CRAS» en el pico. La escena ilustra la anécdota de su conversión según la tradición: el demonio se le habría aparecido como cuervo tentándole a aplazar su decisión por Cristo hasta el día siguiente («Cras! Cras!»), y Expedito habría respondido pisándolo y eligiendo a Cristo hoy. Es por eso el patrono de las decisiones que no admiten demora.
¿Para qué se reza a San Expedito?
Para causas urgentes y justas: trámites que vencen, decisiones judiciales inminentes, intervenciones quirúrgicas próximas, exámenes críticos, entrevistas decisivas, pagos que aprietan, conflictos familiares que necesitan resolverse pronto. La piedad popular ha extendido la devoción a abogados, jueces, comerciantes, marineros y estudiantes — oficios donde el tiempo es factor clave. Importante: la tradición insiste en que San Expedito es patrono de las causas justas (no de cualquier capricho urgente), y la oración pide explícitamente que la respuesta sea «para gloria de Dios y bien de mi alma», no para satisfacción puramente personal. Se complementa con tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias y, recibido el favor, con un acto de agradecimiento concreto.

Fuentes consultadas

  • Martirologio Romano vigente — entrada del 19 de abril, San Expedito mártir
  • Acta Sanctorum, Bolandistas (s. XVII-XVIII) — tradición sobre su martirio en Melitene
  • Iglesia San Cayetano de Mendoza (Argentina) — reliquia auténtica de San Expedito traída de Roma en 1898
  • Convento de la Visitación de París — reliquia atribuida enviada por Pío VI (h. 1781)
  • Catecismo de la Iglesia Católica §§ 956-957 — doctrina sobre la intercesión de los santos
  • Lucas 17, 11-19 — pasaje evangélico sobre la importancia del agradecimiento (los diez leprosos)

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