Oración a Santa Lucía
Se le reza por los ojos: por los que se están operando, por los que esperan un diagnóstico y por los que ya saben que van a dejar de ver. El patronazgo tiene dos explicaciones y conviene conocer las dos, porque la más conocida, la de la bandeja con los ojos, probablemente no es la verdadera.
Oración tradicional a santa Lucía de Siracusa (hacia 283-304), virgen y mártir, patrona de la vista y de quienes trabajan con los ojos
Gloriosa santa Lucía,
que llevas en tu nombre la luz
y diste la vida antes que renunciar a ella:
alcánzame de Dios la salud de mis ojos
y la de los ojos que quiero,
y si la vista ha de faltarme,
dame la otra, la que no se apaga,
la de reconocer lo que importa cuando ya no se ve.
Tú, que no cediste ante quien podía quitártelo todo,
enséñame a no vender lo que no se vende.
Protege a los que trabajan con la mirada,
a los que están operándose,
a los que esperan un diagnóstico
y a los que ya saben que van a dejar de ver.
Que no me falte luz por dentro
cuando se vaya apagando la de fuera.
Santa Lucía, virgen y mártir de Siracusa,
ruega por nosotros.
Amén.
Por qué es patrona de la vista: las dos explicaciones
La imagen que todo el mundo conoce es la de una joven que sostiene una bandeja con dos ojos. De ahí se deduce lo obvio, que le arrancaron los ojos en el martirio. Pero esa no es, con bastante probabilidad, la explicación real.
La primera explicación, la del nombre. Lucía viene del latín lux, luz. En un santoral donde el nombre se leía como programa, una santa llamada Luz acaba siendo patrona de lo que permite ver. A esto se suma que su fiesta, el 13 de diciembre, caía en el solsticio de invierno según el calendario juliano, es decir el día más corto del año, la noche más larga. Una santa de la luz en el día de más oscuridad.
La segunda, la de los ojos en la bandeja. El episodio del arrancamiento no aparece en las actas más antiguas de su martirio: es una adición tardía, posterior en varios siglos, que probablemente nació al revés de como se cuenta. No es que sea patrona de la vista porque le quitaran los ojos, sino que se le pintaron los ojos en una bandeja porque ya era patrona de la vista, para que la gente la reconociera.
Lo cual no quita nada a la devoción. Y para quien reza por su vista o por la de alguien, la distinción tiene incluso algo de alivio: lo que se celebra no es una mutilación, es la luz.
Qué se sabe de ella: Siracusa, año 304
Los datos históricos firmes son pocos y conviene separarlos de la leyenda.
Lucía era una joven de Siracusa, en Sicilia, de familia acomodada, y murió mártir en torno al año 304, durante la persecución de Diocleciano, la última y más dura contra los cristianos. Su culto está documentado muy pronto: hay una inscripción en las catacumbas de Siracusa del siglo IV o V, lo que la convierte en una de las mártires con testimonio más temprano.
La fuerza de ese culto antiguo se mide por un detalle litúrgico: su nombre entró en el Canon Romano, la plegaria eucarística más antigua de la Iglesia latina, donde se la nombra junto a Águeda, Cecilia y Anastasia. Ahí solo están las mártires de devoción más temprana y universal.
El resto, el pretendiente despechado que la denuncia, el intento de llevarla a un lupanar, los bueyes que no consiguen moverla, pertenece a la passio, un relato escrito siglos después que recoge lo que la comunidad contaba. Tiene valor como testimonio de devoción, no como crónica.
De la Siracusa real sí queda algo comprobable: la basílica de Santa Lucía al Sepolcro, levantada sobre el lugar que la tradición señala como el de su martirio, y el cuadro que Caravaggio pintó allí en 1608, El entierro de santa Lucía.
El 13 de diciembre: Suecia, Sicilia y la novena
Su fiesta es el 13 de diciembre, en pleno Adviento, y se celebra de maneras muy distintas según el país.
En Escandinavia, sobre todo en Suecia, el día de Santa Lucía es una de las grandes fiestas del invierno: desfiles al amanecer, cantos y una joven que abre la procesión con una corona de velas encendidas en la cabeza. Que una santa siciliana del siglo IV acabara siendo la fiesta de la luz del norte de Europa se explica bien por lo del solsticio.
En Siracusa la procesión saca su imagen de plata y dura hasta la madrugada, y se come cuccìa, un plato de trigo hervido que recuerda una hambruna que la tradición atribuye a su intercesión.
En América Latina la devoción es sobre todo de petición por la vista, y es muy habitual rezarle una novena del 4 al 12 de diciembre, para terminar en la víspera de su fiesta.
Un apunte práctico para quien reza por un problema de vista: la petición clásica no es que no haya que operarse. Es que la operación salga bien, que el diagnóstico sea certero, y que si la vista llega a faltar, no falte lo otro, que es saber mirar.
Preguntas frecuentes
¿Por qué santa Lucía es la patrona de la vista?
¿Qué se le pide a santa Lucía?
¿Cuándo es el día de santa Lucía?
¿Qué se sabe históricamente de santa Lucía?
Fuentes consultadas
- • Martirologio Romano: memoria de santa Lucía, virgen y mártir, 13 de diciembre
- • Misal Romano: Canon Romano (plegaria eucarística I), donde se nombra a santa Lucía
- • Arquidiócesis de Siracusa: santuario y basílica de Santa Lucía al Sepolcro
- • Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2473-2474 (el martirio) y n. 956-957 (la intercesión de los santos)
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