Oración a la Virgen de Guadalupe
La oración mariana más rezada en América. La compuso san Juan Pablo II y la pronunció en la Basílica de Guadalupe el 25 de enero de 1979, durante su primera visita a México. Recoge la devoción de un continente entero a la Virgen aparecida en el cerro del Tepeyac en 1531.
Oración a la Virgen de Guadalupe — san Juan Pablo II, 1979
¡Oh Virgen Inmaculada,
Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!
Tú, que desde este lugar manifiestas
tu clemencia y tu compasión
a todos los que solicitan tu amparo;
escucha la oración que con filial confianza te dirigimos,
y preséntala ante tu Hijo Jesús,
único Redentor nuestro.
Madre de misericordia,
Maestra del sacrificio escondido y silencioso,
a Ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores,
te consagramos también nuestra vida,
nuestros trabajos, nuestras alegrías,
nuestras enfermedades y nuestros dolores.
Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos;
ya que todo lo que tenemos y somos
lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra.
Queremos ser totalmente tuyos
y recorrer contigo el camino
de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia:
no nos sueltes de tu mano amorosa.
Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas,
te pedimos por todos los obispos,
para que conduzcan a los fieles
por senderos de intensa vida cristiana,
de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.
Contempla esta inmensa mies,
e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad
en todo el Pueblo de Dios,
y otorgue abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos,
fuertes en la fe y celosos dispensadores de los misterios de Dios.
Concede a nuestros hogares la gracia
de amar y de respetar la vida que comienza,
con el mismo amor con el que concebiste
en tu seno la vida del Hijo de Dios.
Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso,
protege a nuestras familias,
para que estén siempre muy unidas,
y bendice la educación de nuestros hijos.
Esperanza nuestra, míranos con compasión,
enséñanos a ir continuamente a Jesús
y, si caemos, ayúdanos a levantarnos,
a volver a Él mediante la confesión
de nuestras culpas y pecados
en el sacramento de la Penitencia,
que trae sosiego al alma.
Te suplicamos que nos concedas
un amor muy grande a todos los santos sacramentos,
que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra.
Así, Madre Santísima,
con la paz de Dios en la conciencia,
con nuestros corazones libres de mal,
podremos llevar a todos
la verdadera alegría y la verdadera paz,
que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
que con Dios Padre y con el Espíritu Santo
vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
El Tepeyac y el Nican Mopohua: la fuente histórica de la devoción
La devoción guadalupana descansa en un acontecimiento muy concreto: las cinco apariciones de la Virgen al indio chichimeca Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac, al norte de la Ciudad de México, entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531. Sucedieron diez años después de la caída de Tenochtitlán y siete después de la llegada de los primeros franciscanos.
El relato canónico está en el Nican Mopohua («Aquí se narra», en náhuatl), un documento atribuido al sabio indígena Antonio Valeriano y compuesto hacia 1556 — apenas veinticinco años después de los hechos. Es el texto más antiguo y completo sobre las apariciones, escrito originalmente en náhuatl clásico y considerado por la tradición católica como fuente histórica primaria de la devoción.
La quinta y última aparición —el 12 de diciembre de 1531— es la que la tradición ha reconocido como milagro probatorio: la imagen de la Virgen quedó impresa en la tilma (manto de fibra de maguey) de Juan Diego cuando este la abrió ante el obispo Juan de Zumárraga, dejando caer las rosas de Castilla que la Virgen le había pedido recoger en el Tepeyac. Esa tilma se venera hoy en el altar mayor de la Basílica.
Casi tres siglos de patronazgo pontificio creciente
La devoción guadalupana ha recibido reconocimientos pontificios sucesivos, cada uno más amplio que el anterior:
- Benedicto XIV — Patrona de la Nueva España (1754). El 25 de mayo de 1754, en la bula <em>Non est equidem</em>, Benedicto XIV reconoció oficialmente las apariciones, declaró a la Virgen de Guadalupe patrona de la Nueva España y aprobó su Misa y Oficio propios. Es la primera ratificación pontificia formal de la devoción.
- Pío X — Patrona de toda América Latina (1910). Pío X amplió el patronazgo a toda América Latina. La devoción dejaba de ser «mexicana» para convertirse en el lazo mariano común de toda Hispanoamérica, desde el Río Grande hasta la Patagonia.
- Pío XII — «Emperatriz de las Américas» (1945). Coincidiendo con el cincuentenario de la coronación pontificia de la imagen, Pío XII llamó a la Virgen de Guadalupe «Emperatriz de las Américas» en su radiomensaje del 12 de octubre de 1945. La expresión cuajó y se incorporó al lenguaje devocional cotidiano.
- Juan Pablo II — Patrona de toda América (1999) y canonización de Juan Diego (2002). Juan Pablo II visitó el santuario cuatro veces (1979, 1990, 1999, 2002). En 1999 declaró a la Virgen de Guadalupe patrona de toda América (no solo la Latina) y fijó el 12 de diciembre como su fiesta en todo el continente. En 2002 canonizó a Juan Diego en la propia Basílica, ante varios millones de fieles.
El 12 de diciembre y la Basílica del Tepeyac
La fiesta litúrgica de la Virgen de Guadalupe es el 12 de diciembre, aniversario de la quinta aparición a Juan Diego en 1531. Es solemnidad en México y en buena parte de las diócesis hispanoamericanas, y desde 1999 figura como fiesta de toda América en el calendario romano para el continente.
El rito de las «Mañanitas» a la Virgen, cantado en la madrugada del 12 de diciembre, es una de las celebraciones marianas más concurridas del mundo. La Basílica de Guadalupe, en el barrio del Tepeyac (Ciudad de México), recibe en torno al 12 de diciembre a varios millones de peregrinos, lo que la convierte —según las cifras de la Conferencia del Episcopado Mexicano— en el santuario católico más visitado del planeta. La Basílica nueva, obra del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez (consagrada en 1976), tiene capacidad para 10.000 personas; la antigua (siglo XVIII) sigue en pie junto a ella, integrando un mismo conjunto litúrgico.
Esta oración compuesta por Juan Pablo II es la que muchos fieles incorporan al rezo personal del 12 de diciembre, en la novena que precede a la fiesta (3 al 11 de diciembre) y en cualquier visita personal o virtual al santuario. Más allá del calendario, es también la oración más rezada por los emigrantes hispanos en EE.UU., para quienes la Virgen de Guadalupe es Madre de los Sin Fronteras.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la oración a la Virgen de Guadalupe?
¿Cuándo es el día de la Virgen de Guadalupe?
¿Quién fue san Juan Diego Cuauhtlatoatzin?
¿Qué significa la palabra «Guadalupe»?
Fuentes consultadas
- • San Juan Pablo II — Oración a la Virgen de Guadalupe (Basílica del Tepeyac, 25 de enero de 1979)
- • Antonio Valeriano — Nican Mopohua (c. 1556) — relato canónico de las apariciones del Tepeyac
- • Benedicto XIV, bula Non est equidem (25 de mayo de 1754) — patronazgo de la Nueva España
- • San Juan Pablo II — Homilía en la canonización de Juan Diego (Basílica de Guadalupe, 31 de julio de 2002)
- • Conferencia del Episcopado Mexicano — Santuario de la Basílica de Guadalupe