Novena a San José Dormido
La devoción consiste en escribir la preocupación en un papel y dejarla bajo una figura de José durmiendo. Suena ingenuo hasta que se mira de dónde viene: en el Evangelio, las tres veces que Dios le encarga algo a José es mientras duerme, y las tres veces se levanta y obedece sin decir palabra. Esta novena recorre esos sueños en nueve días.
Novena de nueve días a san José dormido. No está atada a una fecha: se reza en cualquier momento, y muchos la hacen terminar el 19 de marzo, solemnidad de san José.
Antes de empezar
Oración para todos los días
San José, tú que dormías
y en el sueño escuchabas lo que de despierto no se oye:
enséñame a callar lo suficiente para enterarme.
Tres veces te habló Dios mientras dormías
y las tres veces te levantaste y obedeciste
sin pedir explicaciones ni garantías.
Hoy pongo bajo tu descanso
esta preocupación que me quita el mío.
Guárdala tú esta noche.
Y si mañana la respuesta no es la que esperaba,
dame la obediencia tranquila con que tú te levantabas.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día 1El que no aparece hablando en el Evangelio
De José no se conserva una sola palabra. Ni una. En los cuatro evangelios no
dice nada: solo escucha, se levanta y hace. Es el primer dato de esta novena y
no es menor, porque la devoción al José dormido nace justo de ahí.
Señor, enséñame que hay un modo de responder que no pasa por hablar. Por
intercesión de san José, dame hechos en lugar de discursos. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día 2El primer sueño, cuando iba a marcharse
José había decidido dejar a María en secreto, para no exponerla. Estaba
haciendo lo que creía más decente, y era un error. En el sueño le dijeron que
no tuviera miedo de recibirla.
Señor, corrige mis decisiones prudentes cuando estén equivocadas. Por
intercesión de san José, líbrame del miedo que se disfraza de sensatez. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día 3El segundo sueño, el de huir de noche
Le dijeron que se levantara y se fuera a Egipto, y se levantó de noche y se
fue. Sin discutir el plan, sin preguntar cuánto duraría, con un niño pequeño y
sin saber de qué iban a vivir en un país extranjero.
Señor, cuando toque moverse, que no me quede calculando. Por intercesión de san
José, dame decisión cuando haya que proteger a alguien. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día 4El tercer sueño, el de volver
Volver también fue una orden recibida durmiendo, y también la obedeció. Y
cuando supo quién reinaba en Judea, cambió el destino y se fue a Nazaret. La
obediencia de José no fue ciega: escuchaba y además pensaba.
Señor, dame las dos cosas: docilidad para obedecer y cabeza para aplicarlo. Por
intercesión de san José, enséñame a discernir. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día 5Lo que se resuelve durmiendo
Hay decisiones que no se desatascan por pensarlas más. Se desatascan al dejar
de apretar. Por eso esta devoción consiste, literalmente, en escribir la
preocupación en un papel y ponerla debajo de una figura de José dormido.
Señor, hay cosas que no puedo resolver esta noche. Las dejo aquí. Por
intercesión de san José, dame la humildad de soltar lo que no me toca. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día 6El trabajo callado de sostener una casa
José era carpintero en un pueblo pequeño y mantuvo a su familia con eso. No hay
en su vida ningún episodio brillante: hay años de oficio, de madrugar y de
cumplir.
Señor, bendice el trabajo que no se luce. Por intercesión de san José, dame
constancia en lo de todos los días. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día 7Padre de lo que no engendró
José crió a un hijo que no era suyo por sangre y lo fue del todo por dedicación.
Le enseñó un oficio, lo llevó al templo, lo buscó angustiado cuando se perdió.
La paternidad que ejerció fue elegida cada día.
Señor, te encomiendo a los que cuidan de quien no les corresponde. Por
intercesión de san José, sostén a los padres adoptivos, a los padrastros, a los
abuelos que crían. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día 8La muerte serena
La tradición lo llama patrono de la buena muerte, porque se le supone muerto
acompañado de Jesús y de María. De ahí que se le encomiende a los enfermos
graves y a quienes velan a alguien.
Señor, cuando llegue la hora, que no esté solo ni asustado. Por intercesión de
san José, acompaña a los que se están muriendo hoy. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día 9Lo que dejo debajo
Termino esta novena donde la empecé: con una preocupación concreta que llevo
encima y que no he conseguido arreglar.
Señor, la dejo aquí. Si tiene solución, muéstramela. Si no la tiene, dame paz
para vivir con ella. Y si la solución es que yo cambie en algo, dímelo claro.
Por intercesión de san José dormido, escúchame. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Al terminar
Oración de cierre
San José dormido,
que recibiste de noche los encargos más difíciles
y de día los cumpliste sin decir palabra:
guarda el sueño de esta casa,
y lo que yo no puedo resolver despierto,
resuélvelo tú mientras duermo.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
La novena entera
El audio recoge la novena entera. Si vas por un día concreto, el texto de arriba está separado por días.
Cuándo se reza y cómo se hace lo del papel
Esta novena **no tiene fecha fija**. A diferencia de las que preparan la fiesta de un santo, se reza cuando hace falta, que suele ser cuando hay un asunto concreto atascado.
Las dos costumbres más extendidas: empezarla el 11 de marzo para terminar el 19, solemnidad de san José, o rezarla empezando un miércoles, que es el día de la semana tradicionalmente dedicado a él.
El gesto que acompaña a la devoción es muy concreto. Se escribe la petición en un papel, se dobla y se coloca debajo de una figura de san José dormido, o debajo de una estampa si no se tiene la figura. Ahí se queda mientras dura la novena.
Conviene entender qué significa y qué no. El papel no es un mecanismo: nadie sostiene que el papel haga nada. Es un gesto de desprendimiento, el equivalente físico de decir «esto ya no lo llevo yo encima esta noche». Quien lo hace sin rezar está haciendo un ritual vacío, y quien reza sin el papel está haciendo exactamente lo mismo que con él.
Cada jornada lleva unos cinco minutos: oración de apertura, meditación del día y oración de cierre.
De dónde viene: los tres sueños del Evangelio
Esto es lo que casi ninguna versión de la novena explica, y es lo que distingue la devoción de una superstición.
En el Evangelio de Mateo, las tres veces que Dios se comunica con José es en sueños, y las tres veces José se levanta y obedece:
El primero (Mt 1, 20). José ha decidido dejar a María en secreto para no exponerla públicamente. Está haciendo lo que cree más decente y es un error. En el sueño se le dice que no tema recibirla.
El segundo (Mt 2, 13). Se le dice que se levante, tome al niño y a su madre y huya a Egipto. Y el texto precisa que se levantó de noche y se fue. Sin preguntar cuánto duraría ni de qué iban a vivir.
El tercero (Mt 2, 19-22). Se le dice que vuelva. Y aquí hay un detalle que suele pasarse por alto: al enterarse de quién reinaba en Judea, José cambia el destino y se establece en Nazaret. Su obediencia no fue ciega. Escuchaba, y además pensaba.
De José no se conserva una sola palabra en los cuatro evangelios. No habla: escucha, se levanta y hace. Esa es la figura entera, y por eso la imagen de él durmiendo no representa pereza sino disponibilidad.
El papa Francisco y la figura que tenía en su escritorio
La devoción es antigua, pero su difusión mundial reciente tiene un responsable claro.
El papa Francisco contó en varias ocasiones que tenía en su habitación una figura de san José durmiendo, y que debajo le ponía papelitos con los problemas que le preocupaban, para que «los soñara». Lo explicó públicamente en su viaje a Filipinas en enero de 2015, y volvió sobre ello en la carta apostólica Patris Corde, de diciembre de 2020, dedicada a san José.
Que lo contara un papa hizo dos cosas. Extendió la devoción a países donde no existía, y le dio una respetabilidad que antes no tenía del todo, porque a muchos les sonaba a superchería.
Hay una tercera cosa que conviene saber y que explica buena parte de su atractivo actual. José es también patrono de la buena muerte, y se le encomiendan los enfermos graves; es patrono de los trabajadores, con su memoria el 1 de mayo como san José Obrero; y fue declarado patrono de la Iglesia universal por el beato Pío IX en 1870. La figura dormida no sustituye nada de eso: es una puerta de entrada sencilla a una devoción que ya era grande.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se reza la novena a san José dormido?
¿Cómo se pone el papel debajo de san José dormido?
¿Por qué se representa a san José durmiendo?
¿Qué tiene que ver el papa Francisco con esta devoción?
Fuentes consultadas
- • Francisco: carta apostólica Patris Corde (8 de diciembre de 2020)
- • Evangelio de Mateo 1, 18-25 y 2, 13-23: los sueños de José
- • Catecismo de la Iglesia Católica, n. 437 y n. 1655 (José y la Sagrada Familia)
- • Pío IX: decreto Quemadmodum Deus (8 de diciembre de 1870), san José patrono de la Iglesia universal
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