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Novena a San Charbel

Un monje maronita que vivió veintitrés años solo en una ermita del Líbano, del que nadie escribió nada mientras vivía, y que hoy tiene santuarios en México, Argentina y Colombia. La novena a san Charbel recorre en nueve días esa biografía improbable. Se reza del 15 al 23 de julio, para llegar al día 24, su fiesta.

Redacción de De OraciónPublicado el 1 oct 2026Revisado el 1 oct 20267 min de lectura✦ Fuentes litúrgicas citadas

Novena de nueve días a san Charbel Makhlouf (1828-1898), monje y ermitaño maronita. Del 15 al 23 de julio; su fiesta es el 24 en el Martirologio Romano y el tercer domingo de julio en la Iglesia maronita.

Antes de empezar

Oración para todos los días

San Charbel, monje y ermitaño del Líbano, que viviste veintitrés años en silencio y hoy eres conocido en medio mundo: acoge estos nueve días de oración. Alcánzanos del Señor lo que necesitamos y, sobre todo, el gusto por el silencio que tú encontraste. Amén.

Día 1Yussef, el de la aldea

Nació en 1828 en Bqaakafra, la aldea más alta del Líbano, en una familia de campesinos maronitas. Se llamaba Yussef Antoun Makhlouf. Su padre murió cuando él tenía tres años. De niño llevaba la vaca al pasto y se metía en una cueva a rezar. A los veintitrés se fue de casa sin avisar para entrar en el monasterio.

Señor, que reconozca tu llamada aunque llegue en un sitio sin importancia y en una vida corriente.

San Charbel, ruega por nosotros.

Día 2Un nombre de mártir

Al profesar tomó el nombre de Charbel, un mártir de Antioquía del siglo II. Elegir un nombre así es declarar una intención: no venía a pasar el rato.

Señor, dame tomarme en serio lo que empiezo, y no dejarlo a la primera dificultad.

San Charbel, ruega por nosotros.

Día 3Veintitrés años en una ermita

En 1875, tras dieciséis años en el monasterio de Annaya, pidió retirarse a la ermita de San Pedro y San Pablo, unos cientos de metros más arriba. Allí vivió hasta su muerte. Dormía sobre un jergón, comía una vez al día y trabajaba la tierra. Nadie escribió sobre él mientras vivía.

Señor, enséñame a buscar el silencio aunque solo pueda arañar unos minutos al día.

San Charbel, ruega por nosotros.

Día 4La Misa de las once

Pedía celebrar la Misa a las once de la mañana para poder pasar toda la mañana preparándose y toda la tarde dando gracias. El 16 de diciembre de 1898, mientras celebraba, sufrió un ataque. Murió ocho días después, en Nochebuena.

Señor, que la Misa no sea para mí un trámite de media hora. Dame prepararla y agradecerla.

San Charbel, ruega por nosotros.

Día 5Lo que pasó después

A los pocos meses de su entierro empezaron a contarse hechos extraordinarios en torno a su tumba. El cuerpo fue exhumado varias veces y los informes médicos registraron un estado de conservación anómalo y la exudación de un líquido, lo que en la devoción popular se conoce como el aceite de san Charbel. La Iglesia examinó el caso durante décadas antes de pronunciarse.

Señor, dame una fe que no dependa de lo extraordinario, pero que tampoco lo desprecie.

San Charbel, ruega por nosotros.

Día 6Beatificado en el Concilio

Pablo VI lo beatificó el 5 de diciembre de 1965, en la clausura del Concilio Vaticano II, y lo canonizó el 9 de octubre de 1977. Que un ermitaño oriental apareciera justo en el momento en que la Iglesia se abría al mundo tiene algo de respuesta: no todo se arregla hablando.

Señor, que en medio del ruido no pierda de vista lo esencial.

San Charbel, ruega por nosotros.

Día 7El santo de los enfermos

Buena parte de quienes le rezan lo hacen por salud, propia o de alguien cercano. Su santuario de Annaya recibe peregrinos cristianos y también musulmanes, algo poco común y que dice mucho del personaje.

Señor, te encomiendo a los enfermos que conozco, y a los que cuidan de ellos, que se cansan en silencio.

San Charbel, ruega por nosotros.

Día 8Líbano

No se puede rezar a san Charbel sin acordarse de su tierra, que lleva décadas pasándolo mal. Él nunca salió de allí.

Señor, cuida del Líbano y de los cristianos de Oriente Medio, que son pocos y llevan mucho encima.

San Charbel, ruega por nosotros.

Día 9Acción de gracias

San Charbel, cerramos esta novena. Gracias por tu vida escondida y por lo que sigue llegando a través de ti.

Presenta nuestras peticiones al Señor. Y si lo que pedimos no nos conviene, pide tú lo que Dios sabe que necesitamos.

San Charbel, ruega por nosotros.

Al terminar

Oración de cierre (todos los días)

Dios infinitamente santo, que diste a san Charbel la gracia de vivir y morir en perfecta semejanza con Cristo, y manifestaste el poder de su intercesión: concédenos, por su ejemplo, el amor al silencio y a la oración, y haz que alcancemos lo que confiadamente te pedimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

La novena entera

Audio narrado

El audio recoge la novena entera. Si vas por un día concreto, el texto de arriba está separado por días.

Cuándo se reza y las dos fechas de su fiesta

San Charbel tiene dos fechas según el calendario que se mire, y las dos son correctas.

En el Martirologio Romano su memoria es el 24 de julio. Para que el noveno día caiga en la víspera, la novena empieza el 15 de julio. Es la fecha que usan la mayoría de las comunidades en América Latina y España.

En la Iglesia maronita, a la que él pertenecía, se celebra el tercer domingo de julio. Quien quiera ajustarse a ese calendario cuenta nueve días hacia atrás desde ese domingo.

Murió en realidad un 24 de diciembre de 1898, en Nochebuena, ocho días después de sufrir un ataque mientras celebraba la Misa. Algunos santuarios marcan también esa fecha.

Cada jornada lleva unos cinco minutos: oración de apertura, que es la misma los nueve días, meditación del día y oración de cierre, terminando con «san Charbel, ruega por nosotros». Muchos devotos le rezan por motivos de salud, propia o de un familiar, y la novena puede hacerse en cualquier momento del año por esa o por cualquier otra intención.

Veintitrés años en una ermita

Yussef Antoun Makhlouf nació en 1828 en Bqaakafra, la aldea situada a mayor altura del Líbano, en una familia de campesinos maronitas. Su padre murió cuando él tenía tres años. De niño llevaba la vaca al pasto y se metía a rezar en una cueva de la montaña.

A los veintitrés años se marchó de casa sin despedirse y entró en el monasterio de Nuestra Señora de Mayfouq, y después en el de San Marón de Annaya. Al profesar tomó el nombre de Charbel, un mártir de Antioquía del siglo II.

En 1875, tras dieciséis años de vida comunitaria, obtuvo permiso para retirarse a la ermita de San Pedro y San Pablo, unos cientos de metros por encima del monasterio. Allí vivió los veintitrés años restantes. Dormía sobre un jergón de paja, comía una vez al día y trabajaba la tierra.

Un detalle suyo que se recuerda mucho: pedía celebrar la Misa a las once de la mañana, para poder dedicar toda la mañana a prepararla y toda la tarde a dar gracias.

El 16 de diciembre de 1898 sufrió un ataque mientras celebraba, en el momento de la elevación. Murió ocho días después. Nadie había escrito una línea sobre él mientras vivía.

Lo que ocurrió después, dicho con precisión

A los pocos meses del entierro empezaron a difundirse relatos de hechos extraordinarios en torno a su tumba, y el cuerpo fue exhumado en varias ocasiones a lo largo del siglo XX. Los informes conservados describen un estado de conservación anómalo y la exudación de un líquido que la devoción popular llama el aceite de san Charbel.

Conviene decir aquí dos cosas y no más. La primera es que la Iglesia examinó el caso durante décadas antes de pronunciarse, que es exactamente lo que debe hacer. La segunda es que la santidad no se demuestra por fenómenos físicos: se reconoce por una vida. Lo extraordinario atrae, pero lo que la Iglesia canonizó fue la vida de un hombre que pasó veintitrés años rezando solo.

Pablo VI lo beatificó el 5 de diciembre de 1965, en la clausura del Concilio Vaticano II, y lo canonizó el 9 de octubre de 1977. Que un ermitaño oriental apareciera justo en el momento en que la Iglesia se abría al mundo moderno tiene algo de contrapunto deliberado.

Su santuario de Annaya recibe hoy peregrinos cristianos y también musulmanes, algo poco frecuente y que dice bastante del personaje. En el mundo hispano la devoción es intensísima en México, Argentina y Colombia, donde hay parroquias e imágenes suyas desde hace décadas, en buena medida gracias a la emigración libanesa.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empieza la novena a san Charbel?
El 15 de julio, para que el noveno día caiga el 23, víspera de su fiesta el 24 de julio según el Martirologio Romano. La Iglesia maronita lo celebra el tercer domingo de julio, así que quien siga ese calendario cuenta nueve días hacia atrás desde ese domingo. También puede rezarse en cualquier época del año.
¿Quién fue san Charbel?
Yussef Antoun Makhlouf (1828-1898), monje maronita libanés nacido en Bqaakafra. Entró en el monasterio de Annaya y en 1875 se retiró a una ermita cercana, donde vivió veintitrés años en soledad, oración y trabajo manual. Murió el 24 de diciembre de 1898. Pablo VI lo beatificó en 1965 y lo canonizó en 1977.
¿Qué es el aceite de san Charbel?
Es el nombre que la devoción popular da al líquido cuya exudación describen los informes de las exhumaciones de su cuerpo a lo largo del siglo XX. La Iglesia estudió el caso durante décadas antes de pronunciarse. Conviene recordar que la santidad no se demuestra por fenómenos físicos sino por una vida: lo que se canonizó fue su vida, no el fenómeno.
¿Por qué se le reza tanto por la salud?
Porque buena parte de los testimonios reunidos en torno a su figura, desde finales del siglo XIX, se refieren a curaciones. De ahí que la mayoría de quienes acuden a él lo hagan por su salud o la de un familiar. Su santuario de Annaya, en el Líbano, recibe peregrinos cristianos y también musulmanes.

Enciende tu vela

Puedes encenderla en silencio o escribir tu intención. Es gratis y siempre lo será.

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