Salmo 51: Miserere
El Salmo 51, llamado Miserere por su primera palabra en latín, es el gran salmo penitencial de la Biblia. Lo escribió David tras la confrontación del profeta Natán, y en sus veintiún versículos condensa toda la teología del arrepentimiento: el reconocimiento del error, la petición de un corazón nuevo y la certeza de que Dios no rechaza al que se humilla.
Salmo 51 (Miserere) — versión de la Liturgia de las Horas en español
Ten piedad de mí, oh Dios, por tu gran amor;
por tu inmensa misericordia borra mis culpas.
Lávame bien de mi delito,
límpiame de mi pecado.
Pues reconozco mis culpas,
tengo siempre presente mi pecado;
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que repruebas.
En la sentencia que dictes eres justo,
en el juicio que pronuncies, irreprochable.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos que machacaste.
Aparta de mi pecado tu mirada,
borra en mí toda culpa.
Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
El Miserere: el salmo del arrepentimiento por excelencia
El título hebreo del Salmo 51 lo vincula explícitamente a un momento concreto de la vida de David: «Cuando el profeta Natán fue a verlo después de que David había entrado a casa de Betsabé». El episodio está narrado en 2 Samuel 11-12. David, rey en el apogeo de su poder, cometió adulterio con Betsabé y ordenó que su marido Urías fuera enviado al frente de batalla en una posición de la que no podía sobrevivir. Natán lo confrontó con la parábola del hombre rico que roba la única oveja del pobre, y David, al reconocerse en ella, pronunció las primeras palabras de este salmo: «He pecado contra el Señor» (2 Sam 12,13).
En ese contexto nació uno de los textos espirituales más poderosos de toda la Escritura. No es la oración de alguien que ha cometido un error menor: es la de alguien que ha fallado de manera radical y lo sabe. Y precisamente por eso su confianza en la misericordia divina resulta tan extraordinaria: no minimiza la gravedad del error, sino que lo proclama ante Dios con toda claridad y pide — no pago ni compensación — sino un corazón nuevo.
El nombre Miserere viene de la primera palabra de la Vulgata latina: «Miserere mei, Deus» («Ten piedad de mí, oh Dios»). Es bajo ese nombre como lo conoce la tradición occidental: músicos, poetas y teólogos han llamado al Salmo 51 simplemente el Miserere durante más de quince siglos.
Tres verbos para pedir perdón y la petición de un corazón nuevo
Los primeros versículos del salmo acumulan tres verbos hebreos distintos para pedir la intervención divina: maha (borrar, como se borra la deuda de un registro), kavas (lavar, el lavado enérgico de la ropa sucia) y taher (purificar, la purificación ritual). La acumulación no es redundante: cada verbo describe una dimensión diferente de la restauración que el orante necesita.
El versículo sobre el hisopo (v. 9) conecta el salmo con la tradición litúrgica del Antiguo Testamento: el hisopo era la planta usada para aspergir la sangre del cordero pascual en los dinteles de las casas (Ex 12,22) y para las aspersiones de purificación descritas en el Levítico. Al invocar el hisopo, David está pidiendo el equivalente de los grandes rituales de purificación del Templo, aplicados a su propia situación interior.
El centro teológico del salmo está en el versículo 12: «Crea en mí, oh Dios, un corazón puro». El verbo hebreo empleado aquí es bara, el mismo que aparece en Génesis 1,1 («En el principio creó Dios»). Es el único verbo hebreo que la Escritura reserva exclusivamente para la acción creadora de Dios — ningún sujeto humano lo usa en la Biblia. David no está pidiendo una corrección o una mejora: está pidiendo una creación nueva. Y esa petición es la más audaz del salmo entero: confiar en que Dios puede hacer de alguien que ha fallado profundamente una criatura nueva.
El Salmo 51 en la liturgia y en la música
El Salmo 51 ocupa un lugar único en la Liturgia de las Horas de la Iglesia Católica: se reza en el Oficio de Laudes de todos los viernes del ciclo cuadrisemanario, lo que significa que cualquier sacerdote o religioso que reza el oficio completo lo recita aproximadamente cincuenta veces al año. Junto al Padre Nuestro, es uno de los textos más frecuentes de la liturgia oficial.
En el Miércoles de Ceniza —el inicio de la Cuaresma— el Salmo 51 es el salmo responsorial de la Misa, con el verso «Crea en mí, oh Dios, un corazón puro» como estribillo. Es el texto litúrgico que marca el comienzo del tiempo penitencial por excelencia del año cristiano.
En el Rito de la Penitencia, el sacerdote puede proponer el Salmo 51 como acto de contrición o como penitencia, especialmente en confesiones particularmente significativas.
En la historia de la música sacra, el Miserere de Gregorio Allegri (1638) compuesto para la Capilla Sixtina se convirtió en uno de los secretos mejor guardados del Vaticano: estaba prohibido copiarlo, bajo pena de excomunión, y solo se ejecutaba en las Maitines del Miércoles y Viernes Santo. El joven Mozart, con catorce años, lo transcribió de memoria tras escucharlo una sola vez durante su visita a Roma en 1770 — uno de los episodios más célebres de la historia de la música.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama Miserere el Salmo 51?
¿En qué circunstancias escribió David el Salmo 51?
¿Cuándo se reza el Salmo 51 en la liturgia católica?
¿Qué significa 'crea en mí un corazón puro' en el Salmo 51?
Fuentes consultadas
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