De Oración
A los santos

Oración a San Cipriano de Cartago

Obispo, padre de la Iglesia y mártir del siglo III. Convertido a los 35 años desde una vida pagana, defendió la unidad de la Iglesia durante las grandes persecuciones de Decio y Valeriano. Su fiesta es el 16 de septiembre y su devoción legítima nada tiene que ver con el llamado «Libro de San Cipriano» de tradición esotérica.

Redacción de De OraciónPublicado el 29 may 2026Revisado el 29 may 20267 min de lectura✦ Fuentes litúrgicas citadas

Oración devocional al San Cipriano histórico (obispo de Cartago, padre de la Iglesia)

¡Oh glorioso San Cipriano,
obispo y mártir,
que no temiste entregar tu vida
por amor a Cristo!

Tú, que pasaste de las tinieblas a la luz
por la gracia del bautismo,
y guiaste a tu Iglesia
en tiempos de persecución,
intercede ahora por mí.

Alcánzame del Señor
la fortaleza para mantenerme firme en la fe,
la valentía para no negar nunca a Jesús
y la perseverancia para soportar las dificultades
con la mirada puesta en la corona de la gloria.

Tú que defendiste la unidad de la Iglesia
y luchaste contra toda división,
aleja de mí y de mi familia
el espíritu de discordia,
y enséñanos a vivir en la caridad
como un solo corazón y una sola alma en Cristo.

Por tu intercesión, glorioso mártir,
líbrame de toda asechanza del enemigo,
fortalece mi esperanza
y condúceme un día
a la patria celestial,
donde tú gozas para siempre
de la presencia de Dios.

Amén.

Texto basado en la tradición católica de oración a los santos mártires

Audio narrado

Aviso previo: hay dos San Cipriano — y muchas búsquedas confunden a uno con otro

Antes de la oración conviene aclararlo, porque la confusión es histórica y arrastra siglos. La tradición católica reconoce un solo San Cipriano como santo del calendario universal: San Cipriano de Cartago (h. 200-258), obispo, padre de la Iglesia y mártir. Es a él a quien se dirigen esta oración y esta página.

Existe además una figura legendaria llamada San Cipriano de Antioquía, sobre la que se construyó en los siglos XVII-XVIII el llamado «Libro de San Cipriano» o «Grimorio de San Cipriano», un texto esotérico que mezcla oraciones cristianas con elementos de magia popular. Ese libro y esa práctica no son devoción católica: la Iglesia los considera contrarios al primer mandamiento y al canon 2117 del Catecismo (que rechaza explícitamente la magia y la hechicería). Lo que aquí publicamos —y la única devoción a San Cipriano alineada con la tradición católica— se refiere exclusivamente al obispo de Cartago, padre de la Iglesia.

Quién fue Cipriano de Cartago — la biografía documentada

La fuente principal es la Vida escrita por su diácono Poncio pocos años después de su muerte, complementada con la rica correspondencia del propio Cipriano (más de 80 cartas conservadas) y con la Audiencia general del 6 de junio de 2007 del papa Benedicto XVI, que le dedicó una catequesis entera dentro de su serie sobre los Padres de la Iglesia.

Nacido en Cartago hacia el año 200 en el seno de una rica familia pagana, Cipriano recibió una excelente formación retórica y filosófica. Llegó a ser un rhetor de prestigio en el norte de África romano. A los 35 años, tras una vida que él mismo describe como «disipada» y «esclava de los vicios», un sacerdote llamado Cecilio lo guió en el catecumenado. Su conversión, según narra él mismo en su carta Ad Donatum, fue rotunda: «con la ayuda del agua regeneradora, quedó lavada la miseria de mi vida anterior; una luz de lo alto se difundió en mi corazón».

Apenas dos años después de su bautismo (en torno al 249) fue elegido obispo de Cartago por aclamación del clero y del pueblo, hecho excepcional en un converso tan reciente. Le tocó gobernar la Iglesia africana durante trece años decisivos, marcados por la persecución de Decio (250-251), la cuestión de los lapsi (los cristianos que habían apostatado por miedo y querían reincorporarse), el cisma de Novaciano, una grave epidemia que asoló Cartago, y finalmente la persecución de Valeriano. El 14 de septiembre del 258 fue decapitado a las afueras de Cartago tras una breve audiencia con el procónsul Galerio Máximo. Sus últimas palabras, según las actas oficiales del martirio, fueron: «Deo gratias».

Por qué pedir su intercesión — los cuatro grandes temas de su vida

La piedad popular ha vinculado a San Cipriano a cuatro necesidades concretas que reflejan los grandes asuntos por los que entregó su vida:

  1. Fortaleza en la fe ante la persecución y las pruebas. Es el motivo más evidente: Cipriano murió mártir por no negar a Cristo. La oración pide «la fortaleza para mantenerme firme en la fe, la valentía para no negar nunca a Jesús». Devoción especialmente viva entre quienes sufren persecución religiosa hoy, entre profesionales que enfrentan presión laboral por su fe, y en momentos personales de prueba.
  2. Unidad de la Iglesia y de la familia. Su tratado De Ecclesiae Catholicae Unitate (251) es uno de los textos fundacionales de la eclesiología católica: «No puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia por Madre». Defendió la unidad frente al cisma novaciano y frente a divisiones internas en su propia diócesis. Por eso se le invoca por la unidad de la Iglesia universal y, en la piedad popular hispana, también por la unidad y reconciliación de la propia familia.
  3. Conversión y ruptura con una vida pasada. Su propia biografía —pagano disipado convertido a los 35 años— le hace patrono natural de quienes quieren romper con una etapa anterior: con adicciones, con relaciones tóxicas, con costumbres que esclavizan. La oración pide «romper las cadenas que me atan» y vivir «en la verdadera libertad de los hijos de Dios».
  4. Defensa frente a las falsas doctrinas y la confusión espiritual. Combatió herejías y supersticiones de su tiempo con extraordinaria claridad doctrinal. La devoción popular extiende esa intercesión a la defensa frente a la confusión espiritual contemporánea: sectas, sincretismos (incluido —paradójicamente— el del «Libro de San Cipriano» que lleva su nombre), y prácticas esotéricas que se disfrazan de religión.

Cuándo se reza, fiesta litúrgica y patronazgo

San Cipriano de Cartago tiene una memoria litúrgica fijada en el calendario romano vigente:

  • Fiesta el 16 de septiembre — memoria obligatoria. Se celebra conjuntamente con san Cornelio papa, su contemporáneo y aliado en la cuestión de los lapsi. La fiesta es memoria obligatoria en el calendario universal y se mantiene desde la reforma de Pablo VI (1969). La Liturgia Horarum propone para ese día lecturas extraídas de las cartas de Cipriano y del Tratado sobre los bienes de la paciencia.
  • Patrón del norte de África cristiano. Es considerado el patrón espiritual de la antigua cristiandad africana, especialmente de las diócesis de Túnez, Argelia y Marruecos, y se conserva una fuerte devoción a él en la Iglesia copta y latina del norte de África.
  • Junto al lecho de los enfermos y moribundos. Durante la peste de Cartago (251-252), Cipriano escribió el tratado De mortalitate, una de las primeras reflexiones cristianas sobre la enfermedad y la muerte. Por eso una tradición pastoral antigua recomienda rezarle por los enfermos graves y junto al lecho del moribundo, junto a la oración del Anima Christi.
  • En momentos de discernimiento ante la confusión doctrinal. Su claridad teológica y su firmeza ante el cisma le han valido la condición de patrón informal de catequistas, sacerdotes jóvenes y laicos que quieren formarse para distinguir la doctrina católica de las prácticas sincréticas. Especialmente apropiada para pedir luz cuando alguien cercano está atraído por el ocultismo o el esoterismo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué hay tanta confusión sobre San Cipriano?
Porque hay dos figuras distintas que comparten nombre. San Cipriano de Cartago (h. 200-258) es el santo histórico, obispo, padre de la Iglesia y mártir, reconocido en el calendario romano con fiesta el 16 de septiembre. Existe también una figura legendaria llamada San Cipriano de Antioquía, alrededor de la cual se construyó en los siglos XVII-XVIII el llamado «Libro de San Cipriano», un texto esotérico de oraciones de magia popular que circula sobre todo en MX, CO y AR. La Iglesia católica no reconoce ese libro como devoción legítima — al contrario, sus prácticas chocan con el Catecismo (§ 2116-2117) que rechaza explícitamente la magia y la hechicería. Esta página se refiere exclusivamente al San Cipriano histórico.
¿Cuándo se celebra la fiesta de San Cipriano?
El 16 de septiembre, memoria obligatoria en el calendario romano universal, compartida con san Cornelio papa. La fecha conmemora el aniversario de su martirio (decapitado el 14 de septiembre del 258) trasladado al 16 para no coincidir con la Exaltación de la Santa Cruz. La Liturgia Horarum de ese día propone lecturas extraídas de sus cartas y de su Tratado sobre los bienes de la paciencia. La novena a San Cipriano se reza tradicionalmente del 7 al 15 de septiembre como preparación.
¿Es católica la oración del «Libro de San Cipriano»?
No. El llamado «Libro de San Cipriano» o «Grimorio de San Cipriano» es un texto esotérico compuesto en los siglos XVII-XVIII, atribuido falsamente a una figura legendaria («San Cipriano de Antioquía»). Contiene fórmulas, conjuros y rituales que entran en conflicto directo con el Catecismo de la Iglesia Católica (§ 2116-2117), que rechaza explícitamente la magia, la hechicería, el espiritismo y la adivinación como contrarios al primer mandamiento. La devoción legítima a un San Cipriano es la dirigida al obispo de Cartago, padre de la Iglesia y mártir del siglo III — el santo histórico reconocido por el calendario romano. Esa es la oración que ofrecemos en esta página.
¿Quién escribió «No puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia por Madre»?
Es la frase más célebre de San Cipriano de Cartago, recogida en su tratado De Ecclesiae Catholicae Unitate (Sobre la unidad de la Iglesia católica), escrito hacia el año 251 en plena crisis del cisma novaciano. La cita exacta es «Habere non potest Deum patrem qui ecclesiam non habet matrem». Es uno de los textos fundacionales de la eclesiología católica, citado por el Catecismo de la Iglesia Católica § 181, por el Catecismo Romano y por el Catecismo de san Pío X. Resume la doctrina cipriana sobre la unidad sacramental de la Iglesia.

Fuentes consultadas

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