De Oración
El Rosario

Misterios gloriosos del rosario

Los misterios gloriosos son el tercer conjunto del rosario. Se meditan los miércoles y los domingos, y narran el triunfo de Cristo y de María: desde la Resurrección de Jesús hasta la Coronación de la Virgen como Reina del Cielo. Son los cinco episodios que dan sentido a toda la Pasión y revelan el destino final de la humanidad.

Redacción de De OraciónPublicado el 10 ago 2026Revisado el 10 ago 20265 min de lectura✦ Fuentes litúrgicas citadas

Tercer conjunto del Rosario · Miércoles y domingos · De la Resurrección a la Coronación de la Virgen

Primer misterio glorioso:
La Resurrección del Señor (Jn 20,1-29)

Segundo misterio glorioso:
La Ascensión del Señor a los Cielos (Hch 1,9-11)

Tercer misterio glorioso:
La Venida del Espíritu Santo en Pentecostés (Hch 2,1-13)

Cuarto misterio glorioso:
La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos

Quinto misterio glorioso:
La Coronación de la Santísima Virgen como Reina del Cielo y de la Tierra
Audio narrado

Los cinco misterios gloriosos: texto y cita bíblica de cada uno

Los misterios gloriosos narran los acontecimentos posteriores a la Pasión, comenzando con la Resurrección y concluyendo con la glorificación de María.

1. La Resurrección (Jn 20,1-29; Mc 16,1-8). Al amanecer del primer día de la semana, las mujeres encuentran el sepulcro vacío. Cristo resucitado se aparece primero a María Magdalena, luego a los discípulos reunidos. A Tomás, que no cree, le muestra las llagas. La Resurrección es el centro del Credo y, según san Pablo, «si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana» (1 Cor 15,17).

2. La Ascensión (Hch 1,9-11; Lc 24,50-51). Cuarenta días después de la Resurrección, Jesús se despide de los apóstoles en el Monte de los Olivos y es llevado al cielo. Dos ángeles anuncian que «este mismo Jesús que ha sido llevado de entre vosotros al cielo, vendrá de la misma manera que le habéis visto subir».

3. Pentecostés (Hch 2,1-13). Cincuenta días después de la Resurrección, el Espíritu Santo desciende sobre los apóstoles reunidos con María en forma de lenguas de fuego. Los discípulos salen a predicar y son entendidos por hombres de todas las naciones. Es el nacimiento oficial de la Iglesia.

4. La Asunción de la Virgen. María es llevada al cielo en cuerpo y alma al término de su vida terrena. No hay relato bíblico explícito de este acontecimiento, pero la Iglesia lo define como dogma de fe (Munificentissimus Deus, Pío XII, 1950), apoyado en la reflexión teológica sobre la maternidad divina de María y su participación única en la obra de la Redención.

5. La Coronación de la Virgen (Ap 12,1). María es coronada Reina del Cielo y de la Tierra. El libro del Apocalipsis describe a «una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Ap 12,1), texto que la tradición ha leído como figura de María en su gloria.

Los misterios gloriosos y el domingo cristiano

No es casual que los misterios gloriosos se recen los domingos. El domingo cristiano es el «octavo día», el día de la Resurrección, el día que la Iglesia primitiva separó del resto de la semana precisamente para celebrar que la historia no termina en la Cruz sino en el sepulcro vacío.

La Didajé (s. I d.C.), uno de los documentos más antiguos del cristianismo, ya indica que los cristianos «se reúnen el día del Señor para partir el pan y dar gracias». El domingo es, en la teología cristiana, un anticipo semanal del final de los tiempos: una pequeña «Resurrección» que recuerda que el destino de la humanidad no es la muerte sino la vida.

Meditar los misterios gloriosos los domingos conecta el rito semanal con su fundamento: el señor que los primeros discípulos vieron salir del sepulcro es el mismo que resucitará a todos. La Asunción de María, el cuarto misterio glorioso, es en este sentido la «primicia» de lo que la Iglesia espera para todos: la participación de la carne en la gloria de Dios.

María en los misterios gloriosos: de Pentecostés a la Coronación

María aparece mencionada explícitamente en dos de los cinco misterios gloriosos. En Pentecostés, el libro de los Hechos la sitúa en el Cenáculo junto a los apóstoles: «Todos ellos perseveraban en la oración con un mismo espíritu, junto con algunas mujeres y con María, la madre de Jesús» (Hch 1,14). Es la última vez que los Evangelios y los Hechos la mencionan en vida.

Los dos últimos misterios —la Asunción y la Coronación— no tienen texto bíblico directo pero tienen un fundamento doctrinal sólido. La Asunción fue definida dogma de fe por Pío XII en 1950 tras siglos de devoción constante en la Iglesia universal. La Coronación es la conclusión lógica de la maternidad divina: si María es la Madre del Señor, participa de su gloria de una forma única entre todos los seres creados.

Juan Pablo II señaló que en estos dos misterios «el destino final de María anticipa el destino de la Iglesia». La contemplación de la Asunción y la Coronación no es solo veneración a María, sino teología escatológica concreta: así será también el final de los que perseveran en la fe.

Preguntas frecuentes

¿Qué días se rezan los misterios gloriosos?
Los miércoles y los domingos, según el reparto de Juan Pablo II (2002). El domingo tiene un significado especial: es el día de la Resurrección, y los misterios gloriosos empiezan precisamente con la Resurrección. Antes de la reforma de 2002, los gloriosos se rezaban también los sábados y en algunos domingos del año litúrgico.
¿Cuáles son los cinco misterios gloriosos?
La Resurrección del Señor (Jn 20,1-29), la Ascensión del Señor a los Cielos (Hch 1,9-11), la Venida del Espíritu Santo en Pentecostés (Hch 2,1-13), la Asunción de Nuestra Señora a los Cielos (dogma definido por Pío XII, 1950) y la Coronación de la Santísima Virgen como Reina del Cielo y de la Tierra.
¿Por qué se llaman gloriosos?
Porque narran la glorificación de Cristo y de María: el paso de la muerte a la vida, del sufrimiento al triunfo. En teología cristiana, «gloria» es la participación en la vida divina que se manifiesta plenamente tras la Resurrección. Los misterios gloriosos son la «respuesta» de Dios a la Pasión: la muerte no tiene la última palabra.
¿Tienen base bíblica los misterios de la Asunción y la Coronación?
No hay un relato evangélico explícito de la Asunción ni de la Coronación. La Asunción se apoya en la definición dogmática de Pío XII (1950), en la reflexión teológica sobre la maternidad divina y en la tradición ininterrumpida de la Iglesia. La Coronación se apoya en el texto del Apocalipsis (Ap 12,1) y en la teología de la maternidad divina. Ambos son artículos de fe para los católicos aunque no estén narrados directamente en el Nuevo Testamento.

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