El Credo — oración de fe cristiana
La profesión de fe más antigua y universal de la Iglesia. Se recita en la Misa dominical, en el bautismo y al rezar el rosario. Dos versiones principales: la Apostólica (breve) y la Niceno-Constantinopolitana (más extensa).
Credo Apostólico (versión más rezada)
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.
Las dos versiones del Credo
La Iglesia católica reza dos credos principales. El Credo Apostólico, más breve y antiguo, es el que se reza habitualmente en el rosario y en algunas misas. Se atribuye tradicionalmente a los doce apóstoles — aunque su redacción actual se fijó en los primeros siglos del cristianismo, probablemente a partir del llamado «Símbolo Romano».
El Credo Niceno-Constantinopolitano, más extenso, se recita en la Misa dominical y en las solemnidades. Se redactó en el Concilio de Nicea (325 d.C.) y fue ampliado en el Concilio de Constantinopla (381 d.C.) para responder a las herejías cristológicas y trinitarias de la época. Es el credo que comparten también la Iglesia ortodoxa y —con matices— muchas comunidades protestantes.
Ambos son válidos y oficiales. Expresan la misma fe con distinto nivel de detalle.
Cuándo se reza el Credo
El Credo tiene un lugar muy concreto en la liturgia católica:
- En la Misa dominical y solemnidades. tras la homilía, antes de la plegaria eucarística. Normalmente se reza la versión Niceno-Constantinopolitana.
- En el Bautismo. el sacerdote pregunta al catecúmeno (o a los padrinos) si cree en cada uno de los artículos del Credo.
- Al rezar el rosario. se empieza con el Credo Apostólico sobre el crucifijo.
- En la Liturgia de las Horas. en determinadas solemnidades del año.
- En privado. es una excelente oración para renovar la fe cada mañana o al empezar la oración personal.
Cómo aprenderlo si aún no lo sabes
El Credo no es un texto corto, pero millones de personas lo han memorizado durante siglos. Algunas claves que ayudan:
Reza despacio. El Credo tiene una estructura trinitaria clara: primero se profesa la fe en el Padre, luego en el Hijo (donde está la mayor parte del texto, que recorre toda la vida de Jesús) y por último en el Espíritu Santo y los bienes que Él comunica a la Iglesia. Memorizar por bloques, no palabra a palabra, facilita el aprendizaje.
Rézalo en voz alta durante una semana. La memoria auditiva fija este tipo de textos antes que la visual. Reza el Credo en voz alta al levantarte cada día durante siete días y comprobarás que no necesitas ya mirar el texto.
Entiende lo que dices. El Catecismo dedica su primera parte entera a explicar cada artículo del Credo. No hace falta leerlo todo de una vez: con diez minutos al día durante un mes, el Credo deja de ser una fórmula y se convierte en una profesión personal.
Preguntas frecuentes
¿Cómo dice la oración del Credo?
¿Cuál es el Credo largo católico?
¿Cuáles son las 7 oraciones católicas básicas?
¿Cómo aprenderse el Credo católico?
Fuentes consultadas
- • Catecismo de la Iglesia Católica §§185-1065 (Primera parte: la profesión de la fe)
- • Concilio de Nicea (325) y Concilio de Constantinopla (381)
- • USCCB — The Nicene Creed