Oración al Espíritu Santo
Se reza al comenzar cualquier decisión importante, al estudiar, antes de tomar la palabra en público, o simplemente para pedir a Dios la luz necesaria para el día. La más antigua de sus versiones se llama «Veni, Sancte Spiritus» y data del siglo XIII.
Ven, Espíritu Santo (versión tradicional)
Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía, Señor, tu Espíritu,
y todo será creado,
y renovarás la faz de la tierra.
Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles
con la luz del Espíritu Santo:
concédenos que, guiados por el mismo Espíritu,
sintamos con rectitud
y gocemos siempre de su divino consuelo.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Las tres versiones litúrgicas principales
La tradición católica conserva tres oraciones clásicas al Espíritu Santo, todas oficiales:
Ven, Espíritu Santo (la de arriba): es la oración breve que abre muchas liturgias y se reza al empezar cualquier trabajo espiritual. Es la más rezada en la piedad personal.
Veni, Sancte Spiritus: una secuencia latina del siglo XIII atribuida al Papa Inocencio III o al arzobispo Esteban Langton. Se canta en la Misa de Pentecostés y es considerada una de las cumbres de la poesía latina cristiana. Empieza «Veni, Sancte Spiritus, et emitte caelitus lucis tuae radium…» («Ven, Espíritu Santo, y envía desde el cielo un rayo de tu luz…»).
Veni, Creator Spiritus: himno del siglo IX atribuido a Rabano Mauro. Se canta en ordenaciones sacerdotales, en la apertura del cónclave pontificio, al empezar un año litúrgico. Es, probablemente, el himno en latín más cantado de toda la liturgia católica.
Cuándo rezar al Espíritu Santo
La tradición recomienda especialmente rezar al Espíritu Santo:
- Al comenzar una decisión importante. cambios de trabajo, elecciones, compromisos grandes. El Espíritu Santo es, en la teología cristiana, la <em>persona divina de la sabiduría</em>: se le pide la luz que nosotros no tenemos.
- Antes de estudiar o de hablar en público. exámenes, defensas de tesis, entrevistas, discursos. Santo Tomás de Aquino abría cada sesión de estudio invocando al Espíritu Santo.
- En la oración personal matutina. muchos fieles rezan «Ven, Espíritu Santo» como primera oración del día para pedir ser guiados.
- En la dirección espiritual o la confesión. se invoca al Espíritu Santo para tener claridad sobre la propia conciencia.
- En el sacramento del matrimonio y en la ordenación. el Espíritu Santo es invocado explícitamente en el ritual.
Los siete dones del Espíritu Santo
La tradición católica, siguiendo el libro de Isaías (11, 2-3), enumera siete dones que el Espíritu Santo comunica al alma cristiana: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Estos dones se reciben en el bautismo y se «activan» plenamente en el sacramento de la Confirmación.
Al rezar al Espíritu Santo, muchos fieles piden explícitamente alguno de estos siete dones según la necesidad del momento: la fortaleza cuando se atraviesa una prueba, el consejo cuando hay que decidir, la sabiduría para ver las cosas como Dios las ve.
El Catecismo de la Iglesia Católica explica que los dones del Espíritu Santo «completan y llevan a su perfección las virtudes» del cristiano (CEC §1831). No son fuerzas mágicas: son disposiciones estables del alma para dejarse guiar por Dios.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la oración más poderosa al Espíritu Santo?
¿Cuál es una oración al Espíritu Santo para que todo salga bien?
¿Cómo pedir ayuda al Espíritu Santo?
¿Cuál es la oración más antigua al Espíritu Santo?
Fuentes consultadas
- • Catecismo de la Iglesia Católica §§683-747 (sobre el Espíritu Santo)
- • Misal Romano — Secuencia «Veni, Sancte Spiritus» (Pentecostés)
- • Rabano Mauro, «Veni, Creator Spiritus» (siglo IX)
- • Isaías 11, 2-3 — Los dones del Espíritu Santo