Oración a San Miguel Arcángel
La oración de protección más rezada en el catolicismo moderno. Fue compuesta por el Papa León XIII tras una visión en 1886 y se rezaba al final de toda Misa hasta 1964. San Juan Pablo II pidió su recuperación en 1994.
Oración de León XIII (1886)
San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la batalla;
sé nuestro amparo
contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el divino poder
a Satanás y a los demás espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo
para perdición de las almas.
Amén.
La visión de León XIII y el origen de la oración
La historia está bien documentada. El 13 de octubre de 1884, tras celebrar Misa en la capilla vaticana, el Papa León XIII quedó súbitamente en estado de absorción, con el rostro demudado. Cuando volvió en sí, relató a los que estaban con él que había tenido una visión: Dios permitiría a Satanás una prueba mayor sobre la Iglesia durante cierto tiempo. Profundamente afectado, León XIII compuso ese mismo día la oración a San Miguel Arcángel y ordenó que se rezara al final de cada Misa.
La oración se rezó efectivamente al final de toda Misa en el rito romano desde 1886 hasta la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II (1964), que simplificó los ritos posteriores a la Misa. Durante 78 años fue la última oración escuchada por los fieles al terminar cada celebración eucarística.
En 1994, en su audiencia del 24 de abril, San Juan Pablo II pidió explícitamente a los católicos que la recuperaran: «Aunque hoy ya no se reza al final de la celebración eucarística, invito a todos a no olvidarla y a recitarla para obtener ayuda en la lucha contra las fuerzas del mal.»
Quién es San Miguel Arcángel
San Miguel aparece en la Biblia en momentos decisivos. En el libro de Daniel (capítulo 10 y 12) es el «gran príncipe» que protege al pueblo de Dios. En la carta de Judas se enfrenta al diablo por el cuerpo de Moisés. En el Apocalipsis (capítulo 12) conduce a los ángeles en la batalla celestial que arroja a Satanás del cielo.
Su nombre significa en hebreo «¿Quién como Dios?» — la pregunta retórica que opone a todo orgullo. Es uno de los tres arcángeles que la Iglesia Católica venera por nombre (junto con Gabriel y Rafael), y su fiesta es el 29 de septiembre.
En la devoción popular es invocado como: príncipe de los ángeles, patrono de los soldados y policías, protector de los moribundos, y —por encima de todo— defensor de los fieles contra las tentaciones y los poderes del mal.
Cómo rezarla
La oración es muy breve —apenas unas líneas— y se presta a rezarla varias veces al día sin esfuerzo. La tradición la incorpora en varios momentos:
Al final del rosario: muchas familias rezan la oración a San Miguel inmediatamente después de los misterios del rosario, antes de la Salve.
Al principio o al final del día: es parte habitual de la oración de la mañana o de la noche en muchas casas católicas.
Antes de entrar en lugares o situaciones difíciles: un viaje, una reunión tensa, una visita al hospital, etc. Se reza en silencio, haciendo la señal de la cruz.
Como respuesta rápida a la tentación: cuando el pensamiento obsesivo, el miedo o la inquietud aprietan, la tradición recomienda repetir mentalmente «San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla» tantas veces como sea necesario.
No hace falta ser especialista en oración ni estar en un lugar sagrado. Se reza donde te pille la necesidad.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la oración más poderosa de San Miguel Arcángel?
¿Cómo pedir protección a San Miguel Arcángel?
¿Cuál es la oración más poderosa para alejar el mal?
¿Cómo pedir un milagro urgente a San Miguel Arcángel?
Fuentes consultadas
- • Papa León XIII — Oración a San Miguel Arcángel (1886)
- • San Juan Pablo II — Audiencia del 24 de abril de 1994
- • Apocalipsis 12, 7-9 — La batalla celestial
- • Catecismo de la Iglesia Católica §§328-336 (sobre los ángeles)
- • Aciprensa — San Miguel Arcángel